Sobre el conflicto entre EEUU y China en América Latina


Francisco Velázquez Olvera, Secretario de ideología del CC del PCM

I

 Una de las características del mundo contemporáneo es la aguda competencia entre las economías de EEUU y China, la cual viene dándose en los últimos 30 años, y que también se expresa en el terreno político, diplomático pero puede apuntar a un choque militar directo no solo entre esos dos países y los bloques de aliados de cada uno, sino en el plano de una guerra generalizada, una nueva guerra mundial. Muchos de los focos de guerra hoy en curso son resultado de esta competición.

Entender el carácter de clase de ese conflicto es crucial para los trabajadores y los pueblos, y por supuesto para el movimiento comunista internacional, que enfrenta un conjunto de dificultades derivadas de debilidades, tergiversaciones y confusiones teóricas, sobre todo en la cuestión del imperialismo.

Y no estamos pensando solo en las posiciones ideológicas ajenas al marxismo-leninismo y al movimiento comunista, sino a posiciones que lo deforman, lo convierten en dogma y fomentan líneas políticas distintas a los intereses de la clase obrera y los pueblos, de forma muy peligrosa e inaceptable.

Nos referimos a la cuestión de asociar lo que es el imperialismo exclusivamente a EEUU, de lo cual derivan otros problemas ideológicos y gravísimos errores de estrategia. Esto no tiene nada que ver en absoluto con el desarrollo del marxismo que hace Lenin partiendo de analizar el paso del capitalismo de la libre concurrencia al capitalismo de los monopolios, donde se fundamenta una fase nueva para el conjunto del modo de producción capitalista, la fase del imperialismo, con sus características, fase no para un país o grupo de países, sino para todo el sistema capitalista. Imperialismo para el marxismo-leninismo no es designar nuevos imperios, una nueva clasificación de naciones poderosas, o la asignación de ese rol a alguna en particular, sino señalar como el capitalismo en todos los países cambió a convertirse en capitalismo de los monopolios.

El capitalismo tiene un desarrollo desigual [1], pero ya no se basa en la libre competencia, pues la concentración y centralización han llevado al monopolio y este es un rasgo general que tiene ya más de un siglo en curso, en el que además nada permanece estático, hay movimientos constantes. Para ponerlo en claro la teoría marxista-leninista del imperialismo no busca describir una situación geopolítica, con centros dominantes y periferias dependientes y oprimidas, sino explicar la fase superior y última del capitalismo, del conjunto del modo de producción capitalista.

Un conjunto de economistas y teóricos de la pequeñaburguesía han planteado que el asunto del imperialismo es centro/periferia, norte/sur, y hacen de la dependencia un valor absoluto inmodificable; ello se fue filtrando en algunos sectores del movimiento comunista que paulatinamente vienen sustituyendo al marxismo-leninismo y asumiendo posiciones acientíficas, lo cual es notable en sus publicaciones teóricas, su política de ediciones y los materiales de formación de sus cuadros, en su estrategia, táctica y acción política. En lugar del análisis de cada país capitalista dentro del sistema imperialista, de los movimientos constantes donde unos mejoran su posición en detrimento de otros –lo que aumenta los antagonismos interimperialistas-, repiten incesantemente las formulaciones simplonas de un país superpoderoso, de un imperio, alejándose así del criterio de clase para superponer el criterio de la cuestión nacional y del interclasismo, y así el antiimperialismo entendido como la lucha contra el capitalismo contemporáneo, iniciando por la lucha contra el capitalismo en cada país queda recluido al antinorteamericanismo, excluyendo otros eslabones del sistema.

EEUU en el sistema imperialista es prácticamente desde la conclusión de la Segunda Guerra Mundial el país que ocupa la posición dominante [2], y sus políticas de agresión y guerra, que se han acrecentado, no las desestimamos, las tenemos muy en cuenta, las denunciamos y nos oponemos a ellas [3], pero sería un error absoluto el blanqueamiento de su principal rival, que es la economía China, que se basa en los monopolios y el estado burgués, y considerar que el bloque de países capitalistas que encabeza puede ser un aliado de los trabajadores y los pueblos. El lugar dominante de EEUU viene siendo cuestionado en el último cuarto de siglo por el ascenso de China, y según distintos análisis de continuar un desarrollo pacífico de la situación mundial, estaría en la víspera de desplazarlo de esa posición

De un error surge otro: el antiimperialismo como antinorteamericanismo conlleva a la línea estratégica de alianzas con Estados capitalistas, fuerzas burguesas, gobiernos y partidos socialdemócratas, el apoyo a proyectos y alianzas de Estados capitalistas distintos o antagónicos al centro imperialista norteamericano. Así en los últimos 15 años se promociona la “multipolaridad” como disyuntiva a la “unipolaridad”, es decir la dominación de EEUU en el sistema imperialista, aunque la “multipolaridad” no sería una ruptura con el imperialismo, sino su continuidad estableciendo a otro Estado capitalista en la posición dominante. Hace años lo expresamos: no se trata de un choque entre dos mundos, el mundo caduco del capitalismo versus el mundo nuevo del socialismo, sino del choque interimperialista de dos bloques de países capitalistas. El propio proyecto de la “multipolaridad” es una alianza, los BRICS, de países capitalistas emergentes, y analizado cada uno de sus integrantes encontramos que son Estados capitalistas, todos ellos entre las principales economías del imperialismo, parte del G-20 y de otras alianzas interestatales capitalistas.

La “multipolaridad” con sus posicionamientos de corrección del caduco capitalismo (bancos alternativos, nuevos sistemas financieros, fin del dólar y sustitución por una nueva moneda, nuevas alianzas económicas, políticas, militares, etc) es considerada una tendencia antiimperialista por partes considerables del movimiento comunista internacional que incluso han pisoteado el principio del internacionalismo proletario al apoyar la guerra imperialista entre Rusia y Ucrania, pero insistimos, cada uno de sus componentes es una economía capitalista donde rige la explotación del trabajo asalariado, la apropiación privada de la riqueza socialmente producida, florecen los monopolios, la exportación de capitales y los intereses de la acumulación, la tendencia a la guerra.

Las corrientes oportunistas argumentan algo más, es decir que además de ser un frente antiimperialista, la participación de Rusia y China son una garantía a favor de los pueblos. El burdo montaje de la clase dominante en Rusia para apropiarse de la herencia de la construcción socialista y sus victorias solo sorprende a párvulos que ven escenificaciones en la Plaza Roja de desfiles del Ejército Rojo, diseñados por aquellos que contribuyeron al derrocamiento temporal de la URSS y el socialismo en 1991, donde Putin y otros colaboraron abiertamente con Yeltsin, más eso no es a lo que queremos referirnos, sino al lugar de Rusia, si expresa una posición a favor de los trabajadores y pueblos o representa estrictamente el interés de sus monopolios. Nos parece que no hay nadie que niegue su carácter capitalista [4], pero se vuelve al punto que hay países capitalistas que no estarían en la fase superior y última, que no formarían parte del sistema imperialista y que serían “antiimperialistas”. Al plantear la posibilidad de que países capitalistas sean aliados, de que unas burguesías sean aliadas frente a otras, se absuelve en general al capitalismo aunque en particular se enfrente a algunas formas de gestionarlo; en el caso de los comunistas tal política no es solo un grave error, sino la abjuración de principios cardinales que no son negociables, una tragedia, como lo que sucede en los actuales conflictos interimperialistas, con la alineación de partidos comunistas apoyando a uno de los lados del imperialismo, el de la “multipolaridad”, atacando huelgas y luchas proletarias y exigiendo su cancelación, por ejemplo en Kazajstán, para no perjudicar la “iniciativa multipolar antiimperialista de la franja y la ruta”; una decadencia que solo tiene semejanza con la descomposición de la II Internacional.

II

El último gran argumento es que China es un país socialista. Si, en China, bajo la influencia de la Revolución de Octubre y la actividad de la Internacional Comunista, se creó un partido comunista que durante muchos años cumplió heroicamente su rol como partido revolucionario de la clase obrera, que a pesar de muchos errores y en condiciones internacionales favorables pudo conquistar el poder en 1949, pero que bajo la nefasta teoría de la primacía de las especificidades nacionales fue tomando distancia de las leyes generales de la construcción socialista, hasta que a fines de la década de 1970, Den Xiao Ping, entonces presidente de la Comisión Militar Central del PCCh, presentó la tesis del socialismo de mercado y la política pragmática sin principios de “un país, dos sistemas” y las zonas económicas especiales emprendió un curso económico y político de promocionar e incentivar las relaciones mercantiles capitalistas, centradas en los intereses de los monopolios, las cuales se han venido abriendo paso, imponiendo y consolidando.

La puesta en práctica de tal política por la dirección del PC de China llevó a que en los primeros años se pasara del trabajo colectivo en el campo a la contratación de trabajadores agrícolas y renta de la tierra, a la desaparición de las comunas y el establecimiento del comercio agrícola basado en la propiedad privada y la desregulación constante de los precios agrícolas al punto que hoy impera en ese rubro el mercantilismo; la propiedad estatal de la tierra fue desplazada y en 2007 se abrió paso a que los campesinos vendan o arrienden sus tierras al punto que hoy hay dominio de las empresas privadas.

Se fue abriendo la puerta al capital extranjero y a las ZEE y se impulsó una reforma para la autonomía de las empresas estatales que generó las condiciones para la privatización, y a medida que fue avanzando el mercado la planificación se redujo.

Durante la década de 1980 se abandonó la política de empleo permanente en las empresas estatales y se autorizó la posibilidad del despido de trabajadores e inició un proceso de privatización de empresas públicas, que se aceleró en los 90 y principios de los 2000 bajo el lema “agarrar lo grande, soltar lo pequeño”, miles de empresas se privatizaron y el Estado sólo retuvo algunas empresas claves como: los servicios financieros, las telecomunicaciones, la energía y el transporte. Estas empresas se han fusionado hasta crear grandes monopolios estatales con amplio poder, gran parte de sus ganancias es utilizado en la reinversión de estas empresas estatales. 

Para el 2001 China ingresó a la Organización Mundial del Comercio y en el 2005 el PIB de las empresas privadas superó al PIB de las empresas de propiedad estatal. En 1983 la Inversión extranjera directa ascendía a 2,300 millones de dólares, para 1997 ya era de 45,300 millones de dólares, en 2013 se alcanzó su pico histórico con 290,000 millones de dólares, y en constante crecimiento.[5]

Pero la inversión de capital no sólo permitió el establecimiento, crecimiento y beneficio de empresas capitalistas extranjeras, al mismo tiempo se gestaron los elementos para que una burguesía propia iniciara su rápido crecimiento. 

En China el número de multimillonarios crece velozmente y ya ocupa el segundo lugar solo detrás de Estados Unidos.[6] Es cierto que durante las últimas décadas China ha lograda sacar de la pobreza a una gran cantidad de su población pero ésta se reproduce y al mismo tiempo ha crecido la desigualdad al interior de la sociedad; en China existe burguesía que se expande y se enriquece rápidamente y que actúa -como toda burguesía- bajo la búsqueda de la máxima ganancia. Un reporte de Xinhua, la agencia de noticias de China así lo informa:

“El número de empresas privadas chinas se cuadruplicó en la última década en medio de los esfuerzos para optimizar el entorno empresarial, indicó hoy el máximo planificador económico del país.

Las empresas privadas de China aumentaron de 10,85 millones en 2012 a 44,57 millones el año pasado, informó Su Wei, subsecretario general de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, en una conferencia de prensa.

Su atribuyó la expansión de las empresas privadas al entorno comercial mejorado para el sector no público, ya que el país ha impulsado vigorosamente el desarrollo de diversas entidades económicas durante la década.

El sector privado aporta más del 50 por ciento de los ingresos fiscales, más del 60 por ciento del PIB y más del 70 por ciento de las innovaciones tecnológicas. También proporciona más del 80 por ciento del empleo urbano y representa más del 90 por ciento de las entidades de mercado en China.” [7]

Antes de las reformas el 80% de los trabajadores se encontraban en las empresas públicas, y actualmente solo el 9% [8]; la gran mayoría de los trabajadores chinos venden su fuerza de trabajo sujetos a las leyes mercantiles capitalistas, subordinados a la ley de la acumulación capitalista.

Las reformas han dado sus frutos, se ha logrado un mercado funcional que está inserto en el mercado capitalista mundial y que actúa bajo los mismos parámetros, buscando maximizar sus ganancias. China no es una economía débil con un bajo desarrollo en sus fuerzas productivas, China es la segunda mayor economía en relación al PIB, sólo superado por EEUU y por el flujo de IED recibida se posiciona solo detrás de EEUU.

Aún más importante son los datos sobre las inversiones de capital Chino en el extranjero, pues es reflejo de la capacidad de competición no solo en la producción de mercancías sino en la exportación de capital.

El crecimiento de China no es el de una economía socialista en lo absoluto, sino el de una economía capitalista fuerte. En China predominan las relaciones capitalistas, ya que el socialismo de mercado objetivamente es una vía de desarrollo capitalista. Y es sobre las características de ese desarrollo económico que se sustenta la política exterior de China, su lugar en el mundo, en la economía internacional, con lo que desplazó a Japón y Alemania, colocándose como la segunda potencia económica, en ascenso y en perspectiva de desplazar a EEUU de la primacía en el sistema imperialista. El "socialismo con características chinas" en el ámbito internacional opera, de hecho, como capitalismo de Estado, donde las empresas estatales actúan como agentes de acumulación capitalista en escala global.

En la competencia dentro del sistema imperialista China viene articulando alianzas con otros Estados capitalistas, además de estar integrada a los mecanismos imperialistas como OMC, G-20. Impulsa un plan de expansión económica y comercial que es La nueva ruta de la seda y La franja y la ruta que envuelve a tres continentes. En la exportación de capitales, característica esencial de la fase imperialista del capitalismo, China tiene un papel preponderante, no solo como exportador, pues se convirtió en el principal socio comercial de casi el 70% de los países del mundo, desplazando a EEUU. [9] Bajo la fachada de un banco para el desarrollo, coberturado como amigo fraternal de los pueblos que dona e intercambia servicios, hay un proceso acelerado de exportación de capitales y de extracción de la plusvalía de la clase obrera internacional, con una especialización al control de empresas de alta tecnología, de logística, de control sobre energéticos y minerales clave. En Asía, China es el principal emisor de capital, en África desplazó ampliamente a EEUU en el ámbito comercial y controla vía inversiones y préstamos la minería y tierras raras.

III

Hicimos este somero recorrido para exponer el carácter de clase de la economía china y su correspondiente política interior y exterior. Es evidente que es un país capitalista altamente desarrollado, en férrea competencia con EEUU, y uno de sus escenarios de confrontación es América Latina, una competencia internacional bajo la Ley de la acumulación capitalista.

Descartamos por tanto que la presencia económica china tenga que ver con el desarrollo del socialismo; colocada por ejemplo la presencia económica de la URSS fue de cooperación con los pueblos, apoyando el desarrollo y en condiciones de beneficio mutuo entre los involucrados, y la mejor expresión es el caso de Cuba; la lógica de China es la ganancia y la expansión de su economía e infraestructura, así como el control de recursos, rutas y mercados.

Hasta 1990 la presencia China en la región era mínima, y aunque empezó a crecer, es hasta inicios del siglo XXI que da un salto. El intercambio económico de China con América Latina supera en 2025 los 500,000 millones de dólares, esto es 35 veces más que el año 2000. Está ya por encima de EEUU como socio económico en Brasil, Perú, Chile y Uruguay. Brasil por ejemplo tiene un 28% de sus exportaciones a China, mientras que a EEUU un 13%. Las inversiones chinas ascendentes crecen. El crecimiento de las exportaciones en los últimos veinte años es de un 1100% y las importaciones latinoamericanas a ese país en un 1400%. [10]

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III

Crecieron también los préstamos de los bancos chinos y se desarrollan importantes obras de infraestructura como el puerto de Chankay [11] en Perú, administrado por el monopolio Cosco, así como inversiones en el Canal de Panamá, que es un campo de competición feroz con los EEUU. Han desplegado fortísimas inversiones en la industria automotriz, de energías renovables, inteligencia artificial, minería y telecomunicaciones. Están al frente de proyectos ferroviarios, construcción de carreteras y puentes.

Este auge de la exportación de capitales ha tenido tres fases. 

 

Fase 1: Adquisición de recursos (2000-2009)

- Los flujos anuales crecieron para 2000 existían una inversión acumulada de alrededor de 500 millones de dolares, esta se elevo a 7,330 millones de dolares en 2009.[12]

- Enfoque en asegurar materias primas para la industrialización de China

- Aceleración tras la crisis financiera de 2008

 

Fase 2: Auge de infraestructura (2010-2019)

- En 2010, la inversión alcanzó los 15 mil millones de dólares y se mantuvo durante toda la década en un rango de entre 8 mil millones y 15,979 millones de dólares, alcanzando su pico en 2016.[13]

- Integración de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) a partir de 2018

 

Fase 3: Tecnología verde y diversificación (2020-2024)

-Entre 2020 y 2024 la inversión anual ha oscilado entre los 9,277 millones y los 15,441 millones de dólares

- Cambio hacia energías renovables, vehículos eléctricos y minerales críticos

- Resurgimiento 2023-2024 con enfoque en litio y energía solar

 

El capital chino en América Latina muestra una trayectoria marcada por el paso de la búsqueda de materias primas hacia la inversión en infraestructura y, más recientemente, en sectores tecnológicos y estratégicos. Este patrón permite identificar rasgos generales de su comportamiento regional. No obstante, el caso requiere ser profundizado en el estudio.

Desde la década de 2000, y particularmente desde 2010, China se ha convertido en una exportadora neta de capital. Sus flujos de inversión extranjera directa hacia el exterior crecieron de alrededor de 12 mil millones de dólares en 2005 a más de 180 mil millones en 2016, convirtiéndola en la segunda fuente mundial de IED después de Estados Unidos. A partir de 2016, estos flujos comenzaron a contraerse. Entre 2020 y 2024 se mantuvieron en niveles de entre 150 y 160 mil millones de dólares anuales. [14] En América Latina y el Caribe (ALC), la IED china ha mostrado patrones consistentes con la exportación de capital.

A. Búsqueda de rentabilidad superior

Las inversiones se concentran en sectores extractivos (minería, petróleo, soja) e infraestructura. Los flujos privilegian Brasil y Perú (aproximadamente 75% del total regional). El crecimiento de la provisión de infraestructura por empresas chinas se ha "más que triplicado como proporción del PIB de ALC" en la última década 

B. Excedente de capital y sobrecapacidad

El "exceso de capital sobreacumulado empujó a que China iniciase una política de exportación de capitales". El origen particular de este capital surge de sectores como construcción, acero y energía. La evidencia demuestra que China lleva adelante la exportación de capital como respuesta a la sobreacumulación interna, la búsqueda de materias primas baratas, y la creación de esferas de influencia económica.

Competencia por mercados

Las empresas chinas compiten agresivamente con capital occidental por proyectos en América Latina y el Caribe, recurriendo a financiamiento concesional (préstamos del Banco de Desarrollo de China, China Exim Bank) que buscan asegurar flujos de recursos naturales.

Búsqueda de materias primas

El Documento de Política de China hacia América Latina y el Caribe (2008) señala explícitamente la región como "proveedora de recursos vitales para el desarrollo doméstico chino" Condicionalidad implícita: Los proyectos de infraestructura chinos (carreteras, ferrocarriles, represas) están diseñados para facilitar la extracción de recursos, no para integrar cadenas productivas locales, la intención de hegemonizar el control de las tierras raras, de los minerales críticos. [15]

Los capitales chinos compiten entre sí y con empresas occidentales por proyectos en la región. Las inversiones buscan tasas de retorno comparables al capital internacional, no la satisfacción de necesidades sociales planificadas. China utiliza mecanismos financieros típicos del sistema imperialista: Préstamos concesionales que generan dependencia deudora, Condicionalidades de contratación: Los proyectos chinos requieren contratistas y mano de obra china, limitando la transferencia tecnológica, Los Estados latinoamericanos asumen riesgos mientras las empresas chinas aseguran rentabilidad

Aunque EEUU aún tiene una presencia mayoritaria en la economía continental, es claramente afectado por el ascenso de los capitales chinos en el mundo y en la región. Ello intensifica el choque entre estas dos economías capitalistas.

IV

Durante el primer mandato de Donald Trump que enarbola la gestión proteccionista del capitalismo aparecen las primeras manifestaciones de un choque más intenso entre estos dos rivales. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) utilizado por los capitales chinos como plataforma para dominar el mercado de autopartes de la industria automotriz norteamericana lleva a que las grandes armadoras, los monopolios automotrices norteamericanos planteen a Trump que ponga un alto, por lo que su administración impone una renegociación, con la que no solo viene una nueva denominación a ese acuerdo interestatal capitalista en América del Norte, sino que además el Tratado México-Estados Unidos- Canadá (T-MEC/USMCA) cierra ventanas al dumping chino sobre las armadoras norteamericanas. Una vez que la nueva versión del Tratado es aprobada, el entonces presidente socialdemócrata de México, López Obrador, expresa con total franqueza que es un nuevo acuerdo para derrotar económicamente a los capitales chinos. [16]

En Estados Unidos la alternancia política de demócratas y republicanos no significó ningún cambio. La política de Joe Biden hacia China mostró una clara continuidad respecto al primer mandato de Donald Trump. Mantuvo gran parte de los aranceles impuestos durante la guerra comercial iniciada en 2018, en el fortalecimiento de las restricciones tecnológicas contra empresas chinas, particularmente en sectores como semiconductores, inteligencia artificial y telecomunicaciones, ambas administraciones impulsaron medidas destinadas a reforzar la capacidad estadounidense frente al ascenso económico chino. Pero es en este segundo mandato de Trump, donde la competencia se agudiza.

La Casa Blanca contribuye a alterar la correlación de fuerzas mediante varias medidas económicas, políticas y militares. Primero impulsó medidas arancelarias, que han funcionado frente al gobierno mexicano, el cual ha adoptado distintas acciones para contener la presencia de capitales chinos, pero que no han funcionado con relación a China quien también anunció aranceles a EEUU.

También existe un proceso orientado a menguar los “procesos progresistas”. Estos procesos -con excepción de la socialdemocracia mexicana- han sido funcionales al aumento de los capitales chinos en la región. En ese marco, nuevos gobiernos reaccionarios adoptan medidas para ralentizar la dinámica china: en Perú, con nuevas disposiciones relacionadas con el puerto de Chancay; en Panamá, buscando revertir la presencia china en la gestión del canal; y, en el plano militar, con la presencia de una gran flota en el Caribe bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

Esto muestra, por otra parte, que las distintas gestiones socialdemócratas, impulsaron políticas favorables a uno u otro bando sin desarrollar una política independiente que expresara un antiimperialismo más allá del discurso. 

En diciembre pasado, a través de la proclamación de la Nueva Doctrina de Seguridad Nacional han presentado su estrategia integral para la confrontación con China en todos los terrenos. En ella presentan como objetivo la hegemonía continental para “revertir el daño continuo que actores extranjeros infligen a la economía estadounidense” y en otro punto establece la reindustrialización de la economía norteamericana para controlar las cadenas propias de suministros y capacidades de producción. [17] Esos y otros objetivos se pretenden alcanzar por varios medios, incluyendo también al uso de la fuerza militar.

Es en ese contexto que se entienden los acontecimientos del 3 de Enero en Venezuela: desalojar a la socialdemocracia afín a la relación con China y sustituirla por un gobierno emanado de las filas de la socialdemocracia, responsable por la entrega de Μaduro a los EEUU. A partir de ese momento EEUU pasó a tener bajo su total control el petróleo venezolano y su producción. Ello por supuesto tiene conexión con la guerra que han desatado contra Irán.

Como parte de esa ofensiva norteamericana han aumentado las amenazas contra Cuba, así como medidas para su asfixia energética, y anuncios para una agresión militar.

Es temprano para asegurar en esa competencia entre esas dos economías capitalistas cuál terminará por imponerse, puesto que los capitales chinos han anidado lo suficiente y desarraigarlos no será sencillo, ya que también han forjado una red de burguesías aliadas, algunas de ellas en ejercicio gubernamental. Lo que es cierto es que en esa competencia los pueblos son simples piezas de intercambio, que no interesan a ninguna de esas potencias capitalistas.

El oportunismo que es predominante en el movimiento comunista en América Latina bajo la orientación del antinorteamericanismo ve con simpatía y apoya la expansión de capitales chinos en la región y es una razón más para su alianza subordinada a la socialdemocracia latinoamericana, el progresismo. Esa tendencia participa regularmente de reuniones con el PC de China, asume la plataforma de la “multipolaridad”, del “socialismo de mercado”.

Para nosotros queda claro que en esa disputa poco importan los intereses de los pueblos y los trabajadores, y que es esencial llevar la lucha con independencia de ellos y contra ellos, señalando sus responsabilidades, y buscando firmeza en el criterio de clase en momentos como los presentes.

El criterio de clase es la única garantía de que la lucha antiimperialista no termine absolviendo a unos u otros en este conflicto interimperialista y sobre esta base, los comunistas deberán intensificar sus esfuerzos, la lucha ideológica y política, reforzar el conflicto con las burguesías en sus países con una estrategia que aglutine fuerzas por el derrocamiento del capitalismo, por la nueva sociedad socialista.

La insaciable hambre de ganancia de la burguesía está llevando al mundo a un punto de quiebre. La disputa de las potencias capitalistas por determinar quién tomará la preeminencia en el sistema imperialista mundial agudiza la feroz competencia. Pero el imperialismo fase superior del capitalismo, es también la antesala de la revolución socialista

En el último periodo la disputa por América Latina se ha elevado. Ante el avance del capital Chino en la región, Estados Unidos ha respondido con el despliegue de una agresiva política, sin embargo el avance del capital Chino no cederá posiciones sin dar la lucha. 

Tanto el mundo “multipolar” como el “mundo libre”, presentados por los corifeos y las ménades de la burguesía como vías para asegurar la paz entre los pueblos, no son más que caminos para colocar a los trabajadores del lado de uno u otro polo imperialista. Son el camino de la renuncia a la independencia del movimiento obrero y a la lucha por la revolución.

 El deber de los comunistas es organizar al proletariado y a los sectores populares para lograr el derrocamiento del capitalismo y el surgimiento del socialismo-comunismo. Para alcanzar este objetivo, es necesario redoblar el trabajo denunciando las posiciones oportunistas que intentan presentar al capital chino como una opción para los pueblos, que buscan instalar la idea de que China forma parte de un “eje antiimperialista” y que su posición conduce a un mundo multipolar más justo para los pueblos.


[1] “La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo”, escribe Lenin en 1915, en su obra clásica La consigna de los Estados Unidos de Europa.

[2] Ya Lenin lo venía previendo frente a la decadencia de Inglaterra, Francia, Alemania y Rusia.

[3] Por ejemplo actualmente con sus ataques y guerras contra Venezuela, Cuba, Irán, contra su política de imposición de aranceles, en México contra el TMEC y su renegociación en curso este 2026, y la política antiinmigrante.

[4] Las fuerzas oportunistas buscan blanquear el papel de Rusia, a pesar de que el rol de sus monopolios energéticos es el que marca el ritmo de su política. Buscan presentarlo como una fuerza “antifascista”, pero fuerzas fascistas actúan con total libertad en ese país, organizan conclaves internacionales, y algunos son cercanos al gobierno de Putin. La decadencia del Partido Comunista de la Federación Rusa, del Partido Comunista Obrero de Rusia y el Partido Comunista de Ucrania es tal, que con financiamiento del Estado ruso organizan supuestas reuniones “antifascistas” para justificar la guerra imperialista por ambos lados entre Rusia y Ucrania. Han llegado al punto de coexistir con el extraño grupúsculo autodenominado “plataforma mundial antiimperialista” que tiene como principal papel atacar al internacionalismo proletario, a las fuerzas marxistas-leninistas del movimiento comunista internacional, centrando sus calumnias al hermano Partido Comunista de Grecia.

[5] Banco Mundial, “Inversión extranjera directa, entrada neta de capital - China,” Datos del Banco Mundial,, https://datos.bancomundial.org/indicator/BX.KLT.DINV.CD.WD?locations=CN.

Los datos para 1997 se pueden consultar en: UNCTAD, World Investment Report 1997: Transnational Corporations, Market Structure and Competition Policy (Nueva York y Ginebra: Naciones Unidas, 1997), https://unctad.org/system/files/official-document/wir1997_en.pdf Se menciona 42 billones en 1996; la cifra para 1997 se puede consultar en: UNCTAD, “Changes Emerge in Foreign Investment into Asia,” UNCTAD Press Materials, 1998, https://unctad.org/press-material/changes-emerge-foreign-investment-asia

[6] Forbes, “The Countries With The Most Billionaires 2025,” Forbes, 1 de abril de 2025, https://www.forbes.com/sites/sylvanlebrun/2025/04/01/the-countries-with-the-most-billionaires-2025/; Hurun Research Institute, “Hurun Global Rich List 2026,” Hurun Report, 5 de marzo de 2026, https://www.hurun.net/en-us/info/detail?num=2QJ1CKW4OBC4utm

[7] Xinhua, “Empresas privadas de China se cuadruplican en últimos diez años,” Spanish.news.cn, 28 de junio de 2022, https://spanish.news.cn/20220628/3553cd706e834e5da080d3534d46a947/c.html

[8] investigaciones basadas en fuentes chinas señalan una disminución de del 78% en 1978 al 24% en 2005, véase: Fang Cai, Albert Park y Yaohui Zhao, “The Chinese Labor Market in the Reform Era,” en China’s Great Economic Transformation: Origins, Mechanism, and Consequences, eds. Loren Brandt y Thomas G. Rawski (Cambridge: Cambridge University Press, 2008), 167–214, https://www.researchgate.net/publication/247808695_The_Chinese_labor_market_in_the_reform_era; Yuli Xu, “Liberalization to Inequality: How China’s State-Owned Enterprise Reform Increased Income Inequality” (documento de trabajo, Chinese University of Hong Kong, 2023), https://cesi.econ.cuhk.edu.hk/wp-content/uploads/Yuli-Xu_Liberalization-to-Inequality-August.pdf; el cambio comparativo se puede seguir desde fuentes chinas en el databook publicado por el National Bureau of Statistics de China, para cifras del 2019 vease: National Bureau of Statistics of China, China Statistical Yearbook 2019 (Beijing: China Statistics Press, 2019), https://www.stats.gov.cn/sj/ndsj/2019/indexeh.htm

[9] Vease: Roland Rajah y Alyssa Albayrak, China versus America on Global Trade (Sydney: Lowy Institute, 2025), https://lowy-institute.github.io/publications/2025/RAJAH-ALBAYRAK-china-versus-america-on-global-trade.pdf. Las fuentes chinas son cautas al mostrar esta información pero coinciden reflejar la misma tendencia, en 2024 el National Bureau of Statistics declaró: “China se ha convertido en uno de los tres principales socios comerciales de los 114 países que participan en la Iniciativa de la Franja y la Ruta , y el mayor socio comercial de 68 de ellos” vease: National Bureau of Statistics of China, “Statistical Communiqué/Interpretation Article,” National Bureau of Statistics of China, 18 de septiembre de 2024, https://www.stats.gov.cn/sj/sjjd/202409/t20240918_1956552.htm

Para 2025 la Dirección General de Aduanas actualizar el dato y declaró: “China se sitúa entre los tres principales socios comerciales de 157 países” vease: State Council Information Office of the People’s Republic of China, “Pressroom Article,” SCIO Newsroom, 25 de agosto de 2025, http://english.scio.gov.cn/pressroom/2025-08/25/content_118041347.html

[10] Vease: Christian Shepherd y Lisandra Paraguassu, “China, Latin America Trade Exceeded $500 Billion in 2024,” Reuters, 13 de mayo de 2025, https://www.reuters.com/world/china-latin-america-trade-exceeded-500-billion-2024-2025-05-13/

[11] Puerto que además conectará vía ferrocarril con Brasil.

[12] Shao Fangqing, Lan Zhixin y Zheng Jinjian, “中国境外企业资产超万亿美元 [Los activos de las empresas chinas en el exterior superan el billón de dólares],” 中国产业经济信息网 [China Industrial Economics Information Network], 6 de septiembre de 2010, https://www.cinic.org.cn/xw/tjsj/240872.htm; Enrique Dussel Peters, Monitor of Chinese OFDI in Latin America and the Caribbean 2020 (Ciudad de México: Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China [Red ALC-China], 2020), Enrique Dussel Peters, Monitor of Chinese OFDI in Latin America and the Caribbean 2020 (Ciudad de México: Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China [Red ALC-China], 2020), https://mnccenter.org/wp-content/uploads/2020/05/DusselPeters_MonitorOFDI_2020_Eng.pdf

[13] Ibid.

[14] :Martin Lukács y Katalin Völgyi, “Chinese Foreign Direct Investment in Latin America and the Caribbean,” CCPS Journal of China and Globalization Studies 7, no. 1 (2022), https://icapveases.nsysu.edu.tw/static/file/131/1131/img/CCPS7(1)-Lukacs-Volgyi.pdf;

Xinhua, “China Becomes World’s Second-Largest Source of Outward FDI: Report,” Xinhua, 8 de junio de 2017, https://www.xinhuanet.com/english/2017-06/08/c_136350164.htm; UNCTAD, World Investment Report: Fact Sheet on China (Ginebra: Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, s. f.), https://unctad.org/system/files/non-official-document/wir_fs_cn_en.pdf

[15] vease: Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, “Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe,” Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, 5 de noviembre de 2008, https://www.mfa.gov.cn/esp/zt/hjtzxzf/hjtjrytggmx/200811/t20081105_969899.html

[16] Por ejemplo una declaración en este sentido puede verse en: Redacción, “AMLO llama a ‘detener’ a China: pide más integración entre México, EU y Canadá,” El Financiero, 18 de noviembre de 2021, https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2021/11/18/amlo-llama-a-detener-a-china-pide-mas-integracion-entre-mexico-eu-y-canada/

[17] The White House, 2025 National Security Strategy (Washington, DC: The White House, 2025), https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf