Problemas contemporáneos de la lucha de clases y el papel del Partido Comunista

  • 3/07/14 14:57

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL MOVIMIENTO OBRERO REVOLUCIONARIO, DEL MOVIMIENTO COMUNISTA

Cada partido comunista que se mantiene firme en su misión y comprometido con su tarea principal, es decir, preparar, organizar a la clase obrera y dirigirla a la lucha para cumplir su misión histórica, debe guiarse por la posición fundamental del socialismo científico: “Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. Tiene que defender esta posición de principios de modo implacable y consecuente ante cualquier intento de socavarla y, sobre todo, defenderla luchando sin cesar para que la teoría corresponda siempre con la práctica.

La historia del movimiento revolucionario y obrero nos enseña que ni la voluntad ni las declaraciones son suficientes para salvaguardar y garantizar la línea revolucionaria de lucha y la existencia del Partido como vanguardia revolucionaria. Se requiere no sólo una base teórica sólida sino también el enriquecimiento continuo de la teoría a través del estudio de los acontecimientos con criterio clasista elevado, el estudio de la estrategia del adversario, la generalización de la experiencia, así como un frente ideológico constantemente abierto contra cualquier intento de revisión. Se requiere una lucha ideológica que debe alcanzar el nivel de una ruptura abierta con la corriente del revisionismo y del oportunismo en sus filas.

Sin la ruptura con los líderes de la II Internacional no hubiera triunfado ni el bolchevismo en el movimiento obrero de Rusia, ni tampoco la Revolución de Octubre. Hoy en día, sin la derrota del oportunismo en el movimiento comunista de cada país y por lo tanto a nivel internacional, no puede haber ni reagrupamiento ni se pueden crear condiciones para la victoria. El movimiento obrero estará condenado a arrastrarse tras la cola de la burguesía en cada país.

El KKE tiene una experiencia muy rica. Ha sufrido muy graves consecuencias de sus retrocesos en cuestiones de principios, el abandono de la formación teórica y de su competencia. Se ha requerido mucho esfuerzo y luchas duras para sanar sus heridas, restaurar su carácter comunista y elaborar su estrategia en las condiciones actuales.

La experiencia del KKE, así como de otros partidos consistentes con la teoría del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario, no es una especificidad nacional, una particularidad nacional. Ningún partido no podrá, por ejemplo, dar dinamismo y perspectiva a la lucha de clases donde el problema central es la lucha por el poder, si no tiene clara percepción sobre la clase obrera, su papel y desarrollo, los procedimientos complejos para el desarrollo de la conciencia de clase y de su movimiento y, en fin, las condiciones necesarias para cumplir con su misión histórica.

¿Acaso no es cierto que algunos partidos, sobre todo en los países capitalistas desarrollados, han perdido su orientación, su carácter proletario y revolucionario porque adoptaron teorías burguesas sin base científica sobre la clase obrera y su papel, teorías y prácticas que pusieron en duda o negaron su papel social de vanguardia? La difusión del movimiento obrero en diferentes foros sociales ha resultado muy perjudicial.

Además, es cierto que la clase obrera se desarrolla, avanza no sólo cuantitativa sino también cualitativamente, como principal fuerza de producción. La operación de la ley de acumulación y reproducción capitalista ampliada objetivamente crea las condiciones materiales para el desarrollo numérico y la concentración de la clase obrera. La reproducción ampliada de la fuerza de trabajo constituye parte indispensable del movimiento total del capital. Los cambios en los sectores de la economía, la migración interna desde las zonas rurales hacia los centros urbanos con la destrucción de miles de familias rurales, el cierre de pequeñas y medianas empresas, la inmigración, el aumento normal de la población son más en concreto los factores básicos que alimentan la reproducción ampliada de la fuerza de trabajo. En última instancia, el modo de producción capitalista reproduce en aún mayor escala la clase de los obreros que no poseen medios de producción mientras la fuente de la rentabilidad del capital es el parte de su trabajo no pagado. Esto es el motivo de su producción, el logro de la mayor plusvalía posible, no la satisfacción de las necesidades sociales.

La interpretación de los nuevos fenómenos relacionados con la composición de la clase obrera, su papel etc. puede llevar a conclusiones teóricas y políticas equivocadas si no se basa en la teoría del socialismo científico, en la teoría de la lucha de clases.

Algunos puntos de partida, que son asuntos de principio, para un acercamiento científico:

  1.       la clase obrera es la fuerza motriz de la producción social, de la industria concentrada y de ahí deriva su papel líder para la transición del capitalismo al socialismo que es la fase inferior del comunismo.

La burguesía ya se ha vuelto reaccionaria porque se opone a la propiedad social sobre los medios de producción concentrados, la única relación de propiedad que corresponde a la profundización del carácter social del trabajo y de la producción. Ha pasado ya a la posición histórica que tenía el feudalismo cuando defendía la congelación de la capacidad de producción en los límites de la propiedad feudal.

La posición objetiva de las dos clases en la sociedad capitalista –la clase obrera y la burguesía- es la que define nuestra época como época de transición del capitalismo al socialismo. La clase obrera es la última clase explotada en la historia de los sistemas sociales y portadora de las nuevas relaciones de producción, las relaciones comunistas. Es la única clase que se desarrolla, a diferencia de todas las demás clases que están en declive y su misión histórica es la abolición de la propiedad privada, de las clases, de la explotación del hombre por el hombre. No hay otra fuerza social que pueda desempeñar este papel.

Se trata de una posición teórica fundamental para todos los Partidos Comunistas que puede explicar fenómenos en el curso de desarrollo de la clase obrera. Tales fenómenos son: la expansión de la relación entre el trabajo asalariado y el capital en los sectores comercializados de la educación, de la salud y del bienestar, de la seguridad social, del turismo etc; el ascenso del nivel de educación de la clase obrera en general, incluso de sectores en la manufactura, la construcción y la minería; la expansión de la clase obrera en sectores de científicos asalariados, debido a la mayor centralización en sectores donde hubo muchos trabajadores por cuenta propia (científicos técnicos, abogados, contables etc.).

El resultado de este desarrollo es por una parte el crecimiento de la clase obrera y por otra parte la profundización de la estratificación interna. Así se reduce la sección de la clase obrera en la manufactura. Las teorías burguesas utilizan esta reducción para afirmar que existe una tendencia de disminución de la clase obrera, una opinión adoptada por las fuerzas oportunistas que niegan el papel histórico de la clase obrera en el progreso social.

2. El papel histórico de la clase obrera como clase revolucionaria se puede cumplir solamente a través de su organización en clase para sí misma, es decir tomando conciencia de su misión lo cual requiere la existencia de un partido revolucionario independiente que exprese sus intereses en general y que dirija la lucha para que la clase obrera se convierta en el sepulturero del capitalismo. La organización de la lucha de clases con este contenido y objetivo no se realiza de manera espontánea, sino al constituir la vanguardia ideológica y política organizada de la clase obrera el partido comunista.

3. Un punto teórico crucial para cada Partido Comunista es la comprensión del capitalismo contemporáneo como imperialismo, es decir, la última fase del capitalismo. Su base objetiva es la gran propiedad capitalista que toma la forma de un capitalista colectivo, de la unión empresarial de los capitalistas. Así se crearon fuertes monopolios en la industria, el comercio, los bancos y en relación entre ellos, se formaron uniones imperialistas como la UE, se llevaron a cabo guerras imperialistas generalizadas por el reparto y la redistribución de los mercados.

Cabe señalar que el KKE no se ha atrapado en la opinión oportunista –una opinión perjudicial para el movimiento- que el establecimiento de la UE fue un desarrollo inevitable y que tenía elementos progresistas. Los desarrollos han confirmado la evaluación que la UE es nada más que una unión de los monopolios y que su disolución sería un eslabón significativo en la lucha por el socialismo-comunismo.

No se ha atrapado en las teorías que “el capitalismo globalizado” se ha librado de sus contradicciones. El desarrollo desigual se manifiesta con intensidad especial.

En el imperialismo ha predominado la exportación de capitales para inversiones directas, la especulación en torno a la exportación de capital dinero tomó grandes dimensiones (gran especulación en la compra y venta de bonos estatales en forma de contratos-apuestas etc.). Se ha agudizado la contradicción entre capital y trabajo y se ve hoy con la reducción del ingreso de los obreros y del pueblo incluso en la fase de recuperación de la reproducción tras la crisis (esto ocurre en países de la zona euro, en los EE.UU. etc.)

Así, viejos fenómenos, inherentes del modo de producción capitalista, como las crisis económicas periódicas de sobreproducción, se profundizaron y se sincronizaron según vimos en 1929 y durante la década de 1930, así como en la primera década del siglo XXI. Tales crisis profundas de sobreproducción del capital han tomado la forma de crisis financieras o bursátiles, fueron la base para la intensificación del antagonismo y de las contradicciones entre sectores del capital, entre estados capitalistas, dentro de centros imperialistas como es la zona euro, así como entre centros imperialistas, dentro de uniones imperialistas más amplias, como el Banco Central o el Fondo Monetario Internacional. El oportunismo se ha adherido, como siempre a uno u otro lado de las contradicciones interburguesas o interimperialistas, ocultando el carácter capitalista de la crisis y la salida de esta a favor de la mayoría obrera y popular.

Un asunto fundamental de la lucha ideológica y política de la clase obrera es que su partido demuestre que el sistema capitalista ha perdido su dinámica, que ha entrado en fase de declive, que es un sistema que se está hundiendo en el parasitismo, que se está pudriendo pero impide la transición al socialismo-comunismo. Hay que dejar claro que no se puede hacer la transición del capitalismo al socialismo con la estructura y las funciones del poder capitalista, a través del proceso parlamentario. Se llevará a cabo mediante un curso de conflictos, rupturas y derrocamientos sucesivos, pacíficos y sangrientos, a través de varias fases, lo cual requiere el conflicto decisivo con el poder burgués y su derrocamiento. Todo se juzgará  por el nivel de organización, determinación, heroísmo, autosacrificio y  por las alianzas de la clase obrera. Esto requiere una vanguardia fuerte, un partido comunista, con una estrategia correcta.

Del carácter de la época deriva que el partido comunista debe tener una estrategia y táctica que tenga en el corazón la lucha por la emancipación de la clase obrera de la ideología burguesa y pequeñoburguesa y su organización a fin de aplastar el poder de los monopolios con la fuerza de la violencia de clase.

4. Uno de los requisitos previos para la elaboración de estrategia y táctica correctas, para la victoria de la clase obrera, para la formación de una política organizativa y una política de alianzas es determinar las fuerzas motrices de la revolución. Según Lenin: “Sin embargo, todos que han aprendido algo de la historia y de las enseñanzas marxistas, deben admitir que la cuestión de las clases tiene que ocupar la primera posición en el análisis político”[1].

El punto de partida es la definición de Lenin de las clases que resume y elabora mas aún las posiciones de Marx y Engels sobre las clases: “Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran frente a los medios de producción (relaciones que las leyes fijan y consagran), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, por consiguiente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases sociales son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social[2].

En base a este principio teórico, cada Partido Comunista debe evaluar objetivamente las fuerzas sociales que se encuentran entre las dos clases básicas, distinguir a las capas medias cuya perspectiva objetivamente a largo plazo las hace que se acercan más a la clase obrera de las que se reproducen de manera más estable junto con la clase capitalista. Con su línea política el Partido Comunista debe expresar la necesidad de asegurar un estándar de vida y de cultura también para los sectores populares de las capas medias de la ciudad y del campo.

5. La burguesía en su lucha por salvaguardar su poder y sus intereses, la propiedad privada y el régimen de la esclavitud asalariada, moderniza continuamente el estado burgués y sus mecanismos, reorganiza sus alianzas, readapta su táctica frente al movimiento obrero. Siempre ataca la ideología y la práctica revolucionaria, mientras en cada país apoya el oportunismo ya que sirve a la sumisión de la clase obrera a sus intereses bajo el paraguas del interés nacional, sobre todo a través de la compra de sectores de la clase obrera, de la llamada aristocracia obrera en cada país, que sirve como vehículo no sólo de división y fragmentación de la clase obrera, sino también como propagandista para la reconciliación con la burguesía. Así, la lucha contra el oportunismo, contra la trampa del parlamentarismo y el reformismo, la lucha contra la participación de partidos comunistas en formaciones gubernamentales en el terreno del capitalismo, es condición necesaria para su emancipación de clase.  

6. Internacionalismo en la práctica y en las circunstancias más difíciles. Las particularidades nacionales no invalidan la tarea única de la clase obrera a nivel internacional, los intereses conjuntos. “Sólo hay un internacionalismo efectivo, que consiste en entregarse al desarrollo del movimiento revolucionario y de la lucha revolucionaria dentro del propio país, en apoyar (por medio de la propaganda, con la ayuda moral y material) esta lucha, esta línea de conducta, y sólo ésta en todos los países sin excepción…[3].

Lo esencial no es “proclamar el internacionalismo; es saber ser, incluso en los momentos más difíciles, auténticos internacionalistas.”[4]

El KKE, en base a estos principios, ha hecho esfuerzos importantes para analizar más profundamente los desarrollos y cambios contemporáneos del capitalismo internacionalizado, la experiencia de la lucha de clases, para estudiar la experiencia del propio partido y en esta base elaboró su estrategia para el reagrupamiento y el contraataque del movimiento obrero.

En base a esta línea y en condiciones complejas, determinadas por la crisis económica y la contrarrevolución, el KKE está luchando para abrir el camino para los cambios revolucionarios. En este sentido evalúa su contribución en el movimiento revolucionario internacional. 

 

 

 

LA ESENCIA DE LA ESTRATEGIA DEL KKE Y LOS QUE LUCHAN EN CONTRA DE ESTA

Una de las acusaciones más frecuentes contra el KKE es que su línea política se caracteriza por sectarismo; que teórica e ideológicamente está atrapado en esquemas y dogmas obsoletos. Se dice que el KKE niega la cooperación con otros fuerzas que se definen como de izquierdas, que remite la solución de los problemas de la clase obrera al socialismo, a la “segunda venida” y que niega la importancia de las luchas económicas y en general de la lucha por la mejora de la situación de la clase obrera y de los sectores populares a través de reformas en el marco del sistema actual.  

Esta es la dirección general de la polémica en contra del KKE en la que convergen fuerzas burguesas y oportunistas, es decir fuerzas oportunistas que se apartaron o se expulsaron del KKE como enemigos y negadores de la lucha de clases, como vehículos de la colaboración de clases.

Sin embargo, se trata de opiniones que ni siquiera contienen un núcleo de ideas originales. Copian y repiten teorías y fabricaciones ideológicas impulsadas por el personal del sistema, principalmente por la socialdemocracia y el anarquismo internacional. Halagan la espontaneidad de las masas incluso hoy en día que los partidos liberales burgueses actúan de modo organizado dentro del movimiento obrero sindical, en el movimiento de los alumnos, los estudiantes y de las mujeres. Desvían la intervención organizada burguesa y su influencia ideológica y política en las fuerzas obreras y populares, hablan de un movimiento “fuera de partidos” o “autónomo”, “sin intermediarios”, o cooperan con fuerzas burguesas en nombre de la “unidad ante el problema” o de la particularidad local de los problemas en relación con la política central.

No han podido, ni pueden seguir los grandes esfuerzos que hace el KKE a nivel teórico y político para elaborar y ajustar su estrategia a las condiciones contemporáneas de la lucha de clases y los grandes cambios y derribos de percepciones y prácticas anticuadas. Siguen siendo dogmáticamente apegados a la colaboración de clases y a la lógica de la reforma del capitalismo a través de nuevas mezclas de política e instituciones burguesas. Sus ajustes periódicos según los desarrollos y la adopción de consignas anticapitalistas no alteran su contenido fundamental, su política de compromiso. Niegan obstinadamente la abolición de la propiedad privada en los medios concentrados de producción y son hostiles y sienten odio clasista para el poder obrero. Han sido y siguen siendo agentes de la burguesía en el movimiento obrero.

La elaboración y el ajuste de la estrategia y de la táctica del KKE en el movimiento obrero sindical es una gran conquista y garantiza grandes éxitos en la lucha de clases. Es el camino de la victoria final del movimiento obrero en su lucha contra el capital.

Ya contamos con éxitos y victorias. Se ha formado el PAME que ha tomado acción como polo de clase en el movimiento sindical; ha empezado a construirse la alianza con los sectores populares de los autónomos. Se trata principalmente de la creación y estabilización de una fuerte corriente de resistencia, de ruptura y de derrocamiento de la política antipopular, contra los monopolios y la UE, contra todos los centros imperialistas, la alianza económica y política-militar de los estados capitalistas. Se trata de una corriente de fuerzas que se está ampliando y se está fortaleciendo en las filas de la clase obrera, los autónomos, los campesinos, la juventud y las mujeres y es una inspiración en lucha decisiva por derrocamientos y cambios revolucionarios.

La base de los cambios y de los ajustes en varios asuntos de la línea de acción del KKE en el movimiento obrero sindical es el estudio profundo y esencial del desarrollo contemporáneo en el modo de producción capitalista y en la estrategia del capital en las condiciones actuales. Durante los últimos 20 años nuestro Partido ha hecho un trabajo arduo y serio que se refleja en una serie de documentos que se complementan y completan uno al otro, en una sola línea de lucha.

ASUNTOS BÁSICOS DE LA ESTRATEGIA Y DE LA TÁCTICA DEL KKE EN EL MOVIMIENTO OBRERO SINDICAL

La vinculación entre economía y política en la época del imperialismo y de las crisis económicas sucesivas

 

El KKE ante la nueva condición establecida tras la victoria de la contrarrevolución no fue arrastrado por la corriente de retirada y de la confusión ideológica. Movilizó todas sus fuerzas y elaboró su estrategia en las nuevas condiciones. Buscando las causas del derrocamiento del socialismo, se vio obligado a estudiar más profundamente la historia y el desarrollo de la lucha de clases en el siglo XX.

Una primera conclusión de importancia estratégica es que los estados capitalistas y sobre todo los de economías capitalistas más desarrolladas ya no pueden hacer concesiones a la clase obrera.

Después de la II Guerra Mundial en Europa, en condiciones de reagrupamiento dinámico y desarrollo de la economía capitalista y de la nueva correlación de fuerzas tal como se formó después de la guerra, el movimiento obrero tuvo una serie de logros importantes. Lo mismo ocurrió en Grecia también, donde se adquirieron logros importantes principalmente después de 1974.

En este período posguerra se fortaleció la corriente oportunista y se formó la corriente del “eurocomunismo” que se expresó particularmente en Italia por el Partido Comunista de Italia, que desarrolló la teoría del llamado “compromiso histórico”. La base de esta corriente es que el capitalismo podría transformarse, ser reformado en una sociedad más moderna y justa, en la dirección del socialismo, sin ruptura y derrocamiento. La piedra angular de estos puntos de vista fue el sector estatal amplio, las reformas de los monopolios estatales en la gestión del sistema y algunas facilidades en el marco del sistema.

Esta línea causó grandes daños en el movimiento obrero sindical, llevó a partidos comunistas en el abrazo de la socialdemocracia y hoy a la disolución o mutación. El movimiento obrero sindical tuvo un curso de décadas de contracción, burocratización, inercia y asimilación en las aspiraciones gubernamentales de la CEE y de los capitalistas.

Esta corriente tuvo un gran impacto en una serie de partidos, entre los cuales fue también el KKE. El partido sufrió conflictos sucesivos hasta librarse de su influencia.

A través del estudio histórico de la lucha de clases, sobre todo a nivel europeo, nuestro partido llegó a la conclusión que el sistema capitalista no sólo ha agotado todas las posibilidades de hacer concesiones pero además pasó a una nueva ofensiva reaccionaria de derrocamiento de todas las conquistas básicas. Desde mediados de la década de 1970 esta tendencia se hizo evidente y se finalizó con la estrategia única de la UE en la década de 1990. Se trata de una conclusión importante que ayudó el partido no dejarse desorientar y enfrentar una serie de posiciones y prácticas políticas, teóricas que causaban daño y confusión.

La aceleración de la internacionalización capitalista, la creación de la UE y la formación de gobiernos de centroizquierda se interpretaron por muchos y especialmente por varias corrientes oportunistas como una nueva época de desarrollos positivos. Varios foros sociales fueron promovidos como nuevos sujetos de la lucha de clases, cuestionando el papel de la clase obrera y la necesidad del partido revolucionario.

La estrategia de derrocamiento de conquistas y de derechos de la clase obrera se produjo debido a las dificultades en la reproducción ampliada del capital social, las sucesivas crisis de sobreacumulación capitalista, la reducción de la tasa media de ganancia, debido a las contradicciones internas del sistema capitalista. Esta estrategia tenía como objetivo fortalecer la rentabilidad del capital, es decir, detener la tendencia a la caída de la tasa media de ganancia en la década de 1970. La aplicación de esta estrategia fue asistida por los cambios en la correlación de fuerzas provocados por la contrarrevolución en los países socialistas.

La estrategia única de ataque contra el movimiento obrero no se promovió sólo en condiciones de manifestación de la crisis económica sino también en condiciones del desarrollo capitalista porque economías como la de los EE.UU., de Japón, de Gran Bretaña etc. estaban perdiendo su posición en el mercado capitalista internacional, se agudizó el antagonismo con el surgimiento de nuevas potencias, como China, creció el déficit fiscal. Especialmente en las dos últimas décadas las fases de crecimiento fueron anémicas y no dieron lugar a un aumento de la prosperidad en las sociedades capitalistas más desarrolladas.

La crisis económica más profunda y sincronizada que estalló en 2008 no sólo confirmó las posiciones del KKE, sino también confirmó de la manera más brillante la teoría del socialismo científico. A nivel teórico, así como a nivel de consecuencia política clasista se demostró una vez más la primacía del partido contra los oportunistas.

Estos análisis ayudaron al partido a modernizar y desarrollar su estrategia, parte de la cual fue la creación del PAME y la confrontación con los dirigentes de los sindicatos que tenían como principal línea de lucha el fortalecimiento del antagonismo de la economía capitalista y la convergencia con los países de los EE.UU. como condición previa para la prosperidad de la clase obrera.

El KKE rechazó y expuso las teorías burguesas y oportunistas y protegió el movimiento de peligros. Abrió a tiempo un frente de lucha contra las teorías de convergencia con la UE, la competitividad, la teoría de “menos estado”, las ilusiones sobre la dinámica del desarrollo capitalista. Ayudó al movimiento a resistir y defender logros que en otros países capitalistas de Europa habían sido arrastrados uno tras otro. El movimiento sindical con orientación de clase se vio mejor preparado a enfrentar la crisis y las diversas teorías sin base científica sobre las causas de la crisis.

El ataque que se intensifica actualmente con la crisis económica es la continuación de la estrategia elaborada del capital en el período anterior, en la fase de desarrollo. Es una prueba más de que el capitalismo ha perdido toda su dinámica en el desarrollo de las fuerzas de producción. Es totalmente opuesto a las necesidades de la familia popular. La única capacidad que tiene el sistema es la distribución del trabajo a través de la expansión del trabajo α tiempo parcial y la generalización de las relaciones flexibles de trabajo, la organización del tiempo de trabajo sin reconocimiento de las horas extras de trabajo. Esto significa que los capitalistas, los gobiernos y sus uniones imperialistas, a fin de lograr el mayor beneficio posible, se mueven en dirección opuesta de las capacidades de las fuerzas de producción y de la productividad del trabajo que han creado la posibilidad no sólo de eliminación del desempleo pero también permiten menos horas de trabajo y satisfacción global de las necesidades populares constantemente ampliadas.

Las relaciones de producción capitalistas es decir, la propiedad privada en los medios de producción, no sólo frenan el desarrollo de las fuerzas productivas sino debido a la gran desproporción, revelan los límites históricos del modo de producción capitalista, su parasitismo y su carácter profundamente reaccionario.

En estas condiciones, el movimiento obrero sindical sin una estrategia para la abolición de las relaciones de producción capitalistas, está condenado a la disolución o a la plena asimilación en el sistema, a su mutación en socio de la gestión capitalista. Las luchas defensivas tampoco pueden frenar o impedir el avance de la ofensiva bárbara a menos que se incorporen en una estrategia de concentración de fuerzas para la confrontación final, el derrocamiento.

La estrategia contemporánea de ataque del capital, que se intensifica en todos los frentes en condiciones de crisis, continuará incluso después de la crisis para estabilizar la recuperación que en todo caso será débil y temporal. Lo que hoy en día es obvio y constituye un elemento relativamente nuevo es que el sistema capitalista a nivel nacional, regional e internacional tiene muy estrechos límites de gestión de la crisis en relación con el pasado debido a los antagonismos, la anarquía aún mayor en condiciones de liberación del movimiento de capitales, de aumento de los centros imperialistas que reclaman un nuevo reparto de los mercados.

Sólo con una estrategia de confrontación estará el movimiento obrero en posición de lograr victorias.

El KKE, en este marco, después de estudiar la línea de lucha del movimiento obrero sindical a nivel nacional, europeo y en general, ha observado serias y profundas desviaciones en la dirección de la lucha de clases. Una de las principales desviaciones fue la separación de la economía de la política y el alejamiento de los principios teóricos probados de la lucha de clases. Además, observamos la absolutización de la lucha económica como factor determinante para el mejoramiento de la vida de la clase obrera.

Durante muchos años, los sindicatos enfocaban su lucha en los convenios colectivos, en general en las condiciones relativas al precio de venta de la fuerza de trabajo mientras ciertas necesidades básicas para la reproducción de la fuerza de trabajo (educación, salud) fueron principalmente bajo la responsabilidad del Estado como representante general de los intereses del capital.

Un problema en la dirección de la lucha de clases fue la negación de la posición fundamental del marxismo sobre el empobrecimiento relativo y absoluto de la clase obrera como una tendencia permanente en el marco del modo de producción capitalista.

Estas desviaciones llevaron al movimiento obrero sindical en varios países, y sobre todo en los países capitalistas desarrollados, a la sublevación de los intereses de la clase obrera a los planes y los intereses de la burguesía en cada país y a la negación del internacionalismo. El movimiento obrero sindical se vio en realidad desarmado ante la ofensiva del capital y la confrontación de la crisis económica.

La clase obrera y su movimiento no pueden renunciar ni siquiera un momento a la lucha económica por el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida. A través de estas luchas se enseña, toma conciencia de su fuerza y crece a nivel moral, espiritual, político. Sus conquistas dependen de la correlación de fuerzas. Sin embrago, esta lucha tiene límites. Cualquier conquista está constantemente cuestionada. Si tal posicionamiento tenía importancia en los albores de la aparición del movimiento sindical organizado, hoy en día resulta imprescindible para su existencia.

En las condiciones actuales de dominio de los monopolios no sólo aumenta el grado de explotación mediante el derrocamiento de las conquistas de la clase obrera sino que todas las condiciones de su reproducción se han convertido en objeto de explotación para la acumulación de capital a través de la privatización generalizada de la educación, de la salud y del bienestar etc.

La lucha económica hoy no es suficiente. Es una lucha defensiva, muy limitada y, sin duda, no es suficiente para que la clase obrera cumpla con su papel para la liberación social. Sólo en combinación con la lucha política y teórica puede darse cuenta de su papel histórico.

Por muchas conquistas que logre la clase obrera a través de su lucha, no cambia su posición en el sistema, no se altera en lo más mínimo su posición en cuanto a las relaciones de producción que son relaciones de explotación, de dependencia del capital, una relación de esclavitud asalariada, no cambian las condiciones de explotación en el trabajo. La ley de la acumulación capitalista excluye cualquier reducción del grado de explotación del trabajo, el jefe es siempre jefe. Así pues, el contenido básico de la lucha de clases es precisamente la liberación de la clase obrera de la explotación.

Por supuesto, la correlación de fuerzas actual crea grandes dificultades en el desarrollo de la lucha de clases con este contenido y orientación. La vinculación entre economía y política es una condición para que la superación de las dificultades y para que cambie la correlación de fuerzas a nivel nacional e internacional.

Consideramos que en condiciones de crisis, tanto el partido comunista, como el movimiento obrero sindical deben llevar a cabo una lucha muy compleja. Por un lado deben crear focos y condiciones de agrupación en base a los problemas cotidianos que se están agudizando por la crisis a fin de atraer a la acción a amplias masas obreras, especialmente jóvenes que son relativamente inmaduros, que se han educado en condiciones de retroceso del movimiento obrero revolucionario mundial y al mismo tiempo reunir todos estos frentes según centro de trabajo y sector en un solo movimiento que luche por cambiar la correlación de fuerzas, derrocar el poder de los monopolios, es decir dirigir la lucha hacia la perspectiva del socialismo.

Es cierto que no es fácil, puesto que en condiciones de crisis el radicalismo que puede desarrollarse se enfrenta no sólo a la violencia del Estado y la intimidación ideológica, sino también a la difusión sistemática de puntos de vista reformistas y oportunistas que crean confusión a la conciencia, debilitan, fragmentan y asimilan. No obstante, no hay otra opción que la estrategia de ruptura y derrocamiento.

 

EL PAPEL Y LA MISIÓN DE LOS SINDICATOS EN LAS CONDICIONES ACTUALES

Durante muchos años, debido a la separación de la economía de la política, los sindicatos y su lucha se deslizaba continuamente hacia el embotamiento de la lucha de clases. Se fortalecieron puntos de vista y prácticas sobre la neutralidad de los sindicatos y se retrocedió la lucha ideológica y política de los comunistas en ellos en beneficio del reformismo. Por lo tanto,  se quedó abierto el camino para la dominación de la socialdemocracia en la dirección del movimiento sindical.

Este fenómeno fue casi total en países de la UE y en los EE.UU. Hoy en día, en los EE.UU. el movimiento sindical está en el borde de la disolución, mientras que en los países de la UE es débil sin intervención importante. Esto no cambiará a menos que se producen grandes cambios en la dirección de formación de una fuerte corriente de clase de confrontación y ruptura con los sindicatos reformistas subyugados a la colaboración de clases.

El partido lanzó a tiempo una guerra contra esta línea, no sin dificultades.

La unidad de la clase obrera es un asunto fundamental de la estrategia del KKE en el movimiento obrero sindical. Sin embargo, la unidad de las líneas requiere su emancipación de la influencia de la burguesía y de las ilusiones reformistas que son fuertes en sus líneas y se fortalecieron en condiciones históricas concretas del desarrollo del capitalismo.

En las condiciones actuales, cuando se plantea objetivamente la cuestión de sustitución del modo de producción capitalista, la unidad de la clase obrera se logrará a través del reagrupamiento del movimiento obrero sindical en torno a las necesidades contemporáneas de la clase obrera que son incompatibles con los monopolios, con el imperialismo.

Un problema central de la lucha de clases es la orientación del movimiento sindical y la lucha que se desarrolla en sus filas y es de importancia fundamental para los intereses y el curso del movimiento obrero.

La contradicción entre capital y trabajo es implacable e irreconciliable, no se puede salvar. El punto de vista de los reformistas y los oportunistas, según el cual se pueden coexistir pacíficamente el trabajo asalariado y el capital y que se pueden regular sus contradicciones, es la muerte del movimiento sindical. La derrota y la quiebra de estos puntos de vista y prácticas es una condición para el reagrupamiento del movimiento obrero, para la defensa de los intereses de la clase obrera. Esta lucha está directamente vinculada con el deber principal: la liberación de la clase obrera de la miseria de la explotación capitalista y de la esclavitud.

La lucha por la consolidación de la corriente de clase en el movimiento sindical, como era de esperar, se confrontó con el ataque rabioso de los liderazgos a nivel nacional y europeo, protagonizado por los oportunistas de todo tipo. Se alzaron voces que decían que se socavaba y se disolvía la unidad de luchas, que la lucha económica se estaba abandonada y mucho más.

El asunto que plantea el KKE es la combinación de la lucha económica y la lucha política y la necesidad de superar unilateralidades y absolutismos. En condiciones de dominio y expansión del capitalismo monopolista, de crisis capitalista, en condiciones en que se ha planteado objetivamente la necesidad por un diferente camino de desarrollo, restringir la lucha en demandas individuales según sector o a nivel de empresa en el nombre de la unidad significa que la clase obrera se entrega atada de pies y manos al enemigo. Esto significa no sólo abandono de la lucha económica, sino abandono de la lucha en general.

El problema que se ha planteado al movimiento comunista como vehículo de la unidad de la clase obrera es precisamente el fortalecimiento de esta unidad en base a los problemas comunes, en la lucha organizada y coordinada que va más allá de los intereses sectoriales estrechos y la lucha fragmentada contra el patrón individual. Es una línea que plantea las demandas económicas en una base más avanzada, contra los monopolios, el gran capital y la política que les sirve. Sin embargo, los problemas económicos y otros no tienen que ver exclusivamente con uno u otro empleador individual sino con la política general de la estrategia unificada del capital y de sus uniones imperialistas.

Así pues, la cuestión no es el abandono de la lucha económica y de la unidad de la clase obrera sino la dirección y el objetivo de la lucha: si se restringe a un pequeño aumento en el salario o si apunta a la satisfacción de las necesidades contemporáneas de los trabajadores y por lo tanto seguirá el camino de la lucha de clases; si damos la perspectiva a la unidad y a la lucha de la clase obrera o si somos cómplices de los reformistas y de los oportunistas restringiendo la lucha en los límites determinados por los explotadores y su sistema.

¿Vamos a tener sindicatos al servicio de la patronal y de los dirigentes sindicales de oficio o sindicatos con orientación de clase que luchen contra la política unificada  de los monopolios y del imperialismo? La conciliación entre estas líneas es imposible. Sería una conciliación inaceptable y peligrosa y una reconciliación con el oportunismo. Es la negación de la lucha de clases. Es una cosa tomar en consideración las dificultades y los problemas complejos de la lucha de clases y otra cosa someterse a estas, retroceder, conformarse.

Entre los problemas complejos es la entrada de fuerzas nuevas y sin experiencia en las filas de la clase obrera lo cual requiere políticas específicas, así como las maniobras de la burguesía mediante gobiernos de cooperación con fuerzas reformistas y oportunistas. La expansión de las fuerzas de la clase obrera con nuevos sectores que proceden de capas pequeñoburguesas no cambia en nada el hecho que el proletariado industrial es el componente básico, porque el capital industrial es el único modo de existencia del capital en su conjunto, como fue demostrado por Marx.

La cuestión del poder político a favor de la clase obrera y sus aliados debe plantearse en el movimiento obrero no típicamente o de modo voluntarista sino de forma planificada, teniendo en cuenta la experiencia de las masas. Es cierto que hoy la clase obrera, la mayor parte posible de esta, tiene que convencerse de su propia experiencia. Sin embargo, para convertir la experiencia en maduración política se necesita una táctica y estrategia revolucionaria correcta, porque de otra manera la experiencia de las masas se formará no sólo en base a sus problemas sino también a la basura ideológica de la ideología burguesa, del reformismo y del oportunismo que determinarán una postura de conciliación y de asimilación.

 

LA CUESTIÓN DE ALIANZAS

El KKE estudia los desarrollos, y en particular la disposición de las fuerzas sociales, y enriquece su estrategia con nuevos elementos.

Los monopolios, su dominio, su preponderancia en uno u otro grado en todas las ramas de la producción y servicios y su expansión a casi todas las áreas de la vida social desde el nacimiento de un niño hasta la vejez, aumenta la explotación no sólo de la clase obrera sino de todos los sectores populares, de los autónomos, incluso de los que utilizan mano de obra asalariada en forma limitada y los pequeños y medianos agricultores.

La alianza de la clase obrera con estos sectores es un asunto crucial para sus intereses frente al yugo de los monopolios. La línea básica de alianzas está subordinada a este objetivo y sirve la necesidad de formar un frente sociopolítico fuerte para enfrentar y derrocar el poder de los monopolios.

Esta estrategia tiene dinámica, ejerce influencia, trae resultados, da una perspectiva esperanzadora. En esta dirección el marco de lucha común acordado entre el Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME) ,el Frente Antimonopolista Griego de Autónomos y Pequeños Comerciantes (PASEVE), el Frente Militante de todos los Campesinos (PASY), el movimiento radical de mujeres, la Federación Griega de Mujeres (OGE) y el Frente Militante de Estudiantes (MAS) es un buen comienzo. La alianza social ganará a las masas obreras y populares en la medida que estas mismas se encargan de ello y las ayudará librarse de ilusiones de gestión del sistema y parlamentarismo. Se enriquecerá y se desarrollará a través de la generalización de la experiencia por la acción de las masas populares en un frente permanente contra los enemigos políticos y de clase.

La política para el reagrupamiento del movimiento obrero y de las alianzas no tiene que ver sólo con la defensa de sectores obreros y populares frente a la agresividad de los monopolios y el imperialismo, pero está subordinada a la lucha por el cambio de la correlación de fuerzas a nivel social y político. Se trata de un objetivo de una alianza estratégica para el derrocamiento a nivel de la economía y del poder.

 

 

[1]V.I.Lenin, Obras Completas, ed. “Synchroni Epochi”, vol.34, p.68.

[2]V.I.Lenin, Obras Completas, ed. “Synchroni Epochi”, vol. 39, p.15.

[3] V.I.Lenin, Las tesis de abril, ed. “Synchroni Epochi”,pp. 44, 51.

[4] V.I.Lenin, Las tesis de abril, ed. “Synchroni Epochi”,pp. 44, 51.

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