Las lecciones de la gran revolución socialista de Octubre, la necesidad del partido revolucionario, la construcción del partido y las experiencias del partido de los bolcheviques

  • 10/05/17 13:55

Lucha de clases y el partido clasista de la clase obrera

 

Para que el proletariado sea suficientemente fuerte el día decisivo, debe formar un partido separado y distinto de todos los demás y opuesto a ellos, un partido consciente de clase”. Federico Engels.(1)

 

El Manifiesto comunista deja claro ya desde su frase de apertura que toda la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases. En este sentido, la tesis central del Manifiestoes que el desarrollo y crecimiento del capitalismo crea las condiciones para la lucha de clases, por ello los trabajadores deben organizarse como clase y unirse en un programa de lucha política para derrotar al sistema capitalista. Para ello los trabajadores necesitan un partido consciente de clase capaz de desarrollar este rol. Como explica el Manifiesto:

 

Por lo tanto, los comunistas son, en lo práctico, la sección más avanzada y resuelta de los partidos de clase trabajadora de todos los países, una sección que empuja hacia adelante al resto; por otro lado, en cuanto a las cuestiones teóricas, tienen sobre la gran masa del proletariado la ventaja de la comprensión clara de la línea de la marcha, las condiciones, y los últimos resultados generales del movimiento proletario”.(2)

 

En los comentarios al Manifiesto comunista Lenin dijo: “Este pequeño folleto vale tanto como volúmenes enteros: al día de hoy su esencia inspira y guía a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado” (3)

 

La tarea de establecer un partido revolucionario de trabajadores capaz de dirigir la lucha por la emancipación de la clase trabajadora y la construcción de una sociedad socialista permanece como preocupación fundamental para aquellos interesados en la revolución socialista y la derrota del capitalismo.

 

El ¿Que hacer? fue la obra fundamental de Lenin sobre el partido. Una vez que fue traducida a otras lenguas al comienzo de la Revolución Rusa, se convirtió en el marco a través del cual los comunistas y los partidos obreros de todo el mundo se organizaron. En el centenario de la Revolución Socialista de Octubre tenemos mucho que aprender sobre la experiencia de la revolución Bolchevique.

 

En la Rusia zarista, el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) era ilegal: sus miembros estaban sujetos a encarcelamiento, y deportación a Siberia, y muchos de sus miembros, incluido Lenin, estaban exiliados en el extranjero. La represión policial significó que el partido careció de una estructura estable tras cada ronda de arrestos en cada área dada, teniendo que empezar el proceso de construcción del partido desde el inicio. El ¿Que hacer? Estableció un plan para desarrollar el POSDR en condiciones de ilegalidad. El trabajo fue escrito para abordar un buen número de cuestiones centrales en el POSDR relacionadas con la ideología, estrategia y organización del partido.

 

A nivel internacional, los socialdemócratas estaban divididos entre aquellos que continuaron creyendo la necesidad de la revolución y aquellos que abrazaron el reformismo. El líder teórico entre los reformistas de aquel tiempo fue el alemán, Eduardo Bernstein. Bernstein, que fue influenciado por los Fabianos durante su estancia en Londres, argumentaba que el capitalismo había desarrollado la capacidad de adaptarse lo que evitaría futuras crisis económicas. Rechazando el concepto de materialismo dialéctico el concluyó que la abolición del capitalismo y la creación de la revolución socialista eran imposibles e innecesarias. El bernstenianismo internacional fue uno de los objetivos ideológicos de Lenin, pero él también criticó otros más cercanos a casa, en concreto aquellos que apoyaban el economicismo y el terrorismo.

 

Economicismo” fue como Lenin describió la idea de que en las circunstancias de la Rusia zarista los socialdemócratas debían pasar por alto o incluso abandonar la lucha política. Los economistas explícitamente rechazaron el concepto de un programa de partido consistente en demandas políticas. Buscaban ceñirse a la agitación y las exigencias económicas.

 

Los economistas creyeron que debido a que en Rusia todavía estaba pendiente la transición de una monarquía absoluta de tipo feudal a un sistema capitalista de tipo representativo, la lucha política contra el régimen zarista era tarea de las capas medias, así como llevar a cabo la revolución burguesa que establecería un nuevo sistema de gobierno por lo que era demasiado pronto para el desarrollo de un partido político de la clase obrera.

 

Para Lenin, tales argumentos eran algo más que simples tonterías: eran altamente dañinas para la conciencia e intereses de la clase trabajadora. Lenin creía que a menos que la clase trabajadora se organizara políticamente y a menos que abrazara la lucha por la democracia en Rusia, ningún progreso serio podría ser hecho en la construcción del socialismo. El restableció la afirmación vital contenida en el Manifiesto Comunista de que cada lucha de clases es una lucha política. En otras palabras, el “economicismo” era un cáncer en la socialdemocracia rusa que tenía que ser extirpado. Por ello Lenin se propuso minar el economicismo y sus principales partidarios en el ¿Que hacer?

 

 

La incapacidad para darse cuenta de la importancia de la lucha política era un problema no solo en Rusia. Lenin condenó lo que el llamó “tradeunionismo” (la idea de que los sindicatos eran el principal medio para la lucha de los trabajadores, y que los trabajadores debían estar interesados en política principalmente para satisfacer las demandas de los sindicatos, por ejemplo limitar legalmente la duración de la jornada laboral). Lenin asoció el economicismo y tradeunonismo con el bernstenianismo: para él, ambos eran medios de despojar a la socialdemocracia de su contenido revolucionario, abrazando la ideología burguesa enmascarada de socialismo.

 

El terrorismo era a ojos de Lenin otra amenaza para la lucha por el socialismo. Había una fuerte tradición terrorista entre los revolucionarios Rusos, tanto socialistas como liberales. Por ejemplo, el Zar Alejandro II había sido asesinado en 1881. El propio hermano de Lenin había sido ejecutado por su rol en un complot para matar a Alejandro III. Un buen número de oficiales prominentes dentro del régimen zarista habían sido también asesinados. Habían quienes entre la socialdemocracia Rusa que creían que el terrorismo podía ser un arma efectiva en la lucha contra la monarquía absoluta.

 

Lenin no aceptaba esto. Para él, el terrorismo malgastaba las vidas y energías de revolucionarios, y había sido probado ser ineficaz. Como con el economicismo, para él la popularidad del terrorismo entre algunos socialdemócratas reflejaba la debilidad del partido obrero social demócrata ruso. El partido carecía de claridad ideológica, y no había conseguido elevar suficientemente la conciencia política de sus propios miembros, así como del movimiento obrero en general. El ¿Que hacer? fue escrito en gran medida para proveer una mejor claridad ideológica, y para aumentar la conciencia política de los miembros del POSDR

 

Antes, en los artículos para la “Marsellesa de los trabajadores” escritos en la segunda mitad de 1899 Lenin afirmó “Nuestra posición está completamente fundada en la teoría marxista: el marxismo fue el primero en transformar el socialismo de una utopía a una ciencia, en establecer una fundamentación firme para esta ciencia, e indicar el camino que debe ser seguido en posteriores desarrollos y elaboraciones en todas sus partes. Develó la naturaleza de la economía capitalista moderna explicando como la contratación de los trabajadores, la compra de fuerza de trabajo, encubre la esclavización de millones de personas carentes de medios de producción por un puñado de capitalistas, los propietarios de la tierra, fábricas, minas, y demás.

 

Demostró que todo el desarrollo del capitalismo moderno conduce a la tendencia a la producción a gran escala eliminando la pequeña producción y creando las condiciones que hacen el sistema socialista posible y necesario. Esto nos enseñó a discernir, bajo el manto de costumbres arraigadas, intrigas políticas, leyes obtusas y doctrinas intrincadas, la lucha de clases, la lucha entre la clase propietaria en todas sus variantes y la masa desposeída, el proletariado, a la cabeza del conjunto de clases desposeídas. Tal y como afirmara Lenin la tarea real de un partido revolucionario se basaba: “No en diseñar planes para remodelar la sociedad, ni predicar a los capitalistas y sus secuaces acerca de mejorar la suerte de los trabajadores, tampoco tramar conspiraciones, sino organizar la lucha de la clase proletaria y dirigir esta lucha, el objetivo final es la conquista del poder político por el proletariado y la organización de una sociedad socialista”

 

El segundo congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso significó el comienzo del partido bolchevique, un partido para la revolución socialista.

 

Para mediados del siglo XIX las fuerzas productivas creadas bajo el capitalismo comenzaron a rebasar las relaciones de producción capitalistas. Para el cambio de siglo el capitalismo había entrado en su última fase de desarrollo, el imperialismo, caracterizado por la agudización de sus contradicciones.

 

En septiembre de 1902 Lenin habló de la necesidad de “un partido disciplinado para la lucha”(4) En Un paso para adelante: dos pasos para atrás- La Crisis en nuestro partido escrito en 1904 ha desarrollado los principios que la construcción de un partido como tal requieren. En la lucha por la construcción de un partido disciplinado Lenin demostró la importancia de resistir aquellas fuerzas determinadas a liquidar el partido, los oztovistas, oportunistas y reformistas. Estas lecciones permanecen validas a día de hoy.

 

En el curso de la primera revolución rusa la clase trabajadora creó los Soviets de diputados trabajadores. Lenin describió los soviets como el comienzo de un nuevo tipo de gobierno.

 

EL 5 de Diciembre de 1905 los Bolcheviques de Moscú adoptaron una resolución en comienzo de una huelga general que desencadenara en lucha armada. El siguiente diciembre debido a la traición de los mencheviques y los Social-revolucionarios, fue suprimida. Los Bolcheviques, sin embargo, aprendieron lecciones de la derrota concluyendo que un levantamiento armado es un asunto muy serio y que el momento para un levantamiento debe ser elegido cuidadosamente para evitar acciones prematuras que puedan hacer fracasar el éxito, y que la preparación adecuada y cuidadosa tanto ideológica como en sus aspectos prácticos deben hacerse en su lugar.

 

La revolución de 1905-07 no consiguió sus objetivos por una serie de razones pero podría haber triunfado. La derrota fue solo un respiro temporal para el zarismo aunque comenzara una campaña de represalias salvajes destinadas a destruir el ímpetu revolucionario y su partido revolucionario. Lenin fue forzado otra vez al exilio. Los Bolcheviques aprendieron importantes lecciones, incluyendo la necesidad de desarrollar nuevas tácticas para adaptar las circunstancias cambiantes, y Lenin más tarde se refirió a la revolución como el ensayo general para Octubre de 1917. Demostró que la clase trabajadora era la fuerza revolucionaria dirigente. En contrario, la derrota dejó desmoralizados a los Mencheviques. Los ultra izquierdistas oztovistas tampoco acertaron en aprender la lección. Mientras algunos como Trotsky dudaban y se escondían otros como Lenin, Sverdlov, Ordzhonikidze y Dzerhinsky pagaron el precio del arresto, el encarcelamiento y el exilio.

 

El artículo de Lenin en El proletario en noviembre de 1908 afirmaba “La cuestión es que la desunión y los titubeos permanecen, y este hecho requiere una explicación. No puede haber otra explicación que la necesidad de una nueva caracterización…. En el interés de este nuevo marco el fortalecimiento del trabajo teórico es esencial. El “momento presente” en Rusia es precisamente uno en el cual el trabajo teórico del marxismo, su profundización y expansión, son dictados no por el estado intelectual de tal o cual individuo, ni por el entusiasmo de un grupo u otro, ni siquiera por las condiciones de persecución policial que han condenado a muchos a eliminar “el trabajo practico” sino por el estado general en el país. Cuando las masas están digiriendo una nueva y excepcionalmente rica experiencia de lucha revolucionaria directa, la lucha teórica para una perspectiva revolucionaria, ejemplo para el marxismo revolucionario, se convierte en el lema del día” (5)

 

 

Que es el ¿Que hacer? y las cuestiones de organización

 

 

Lenin dejó claro que en la lucha por el poder el proletariado no tiene otra arma sino la organización. El ¿Que hacer? estableció un cuerpo teórico para la organización del partido. Aborda tanto lo teórico como lo práctico pero situando siempre la importancia de las cuestiones organizativas como cuestión central para una organización revolucionaria.

 

El ¿Que hacer? y la cuestión de la organización

 

Lenin dejo claro que el proletariado no tiene otra arma más que la organización en su lucha por el poder. El ¿Que hacer? establece un marco teórico para la organización de partido. Aborda tanto las cuestiones teóricas como prácticas pero de tal forma que eleva la importancia de las cuestiones de organización como asunto central para la organización revolucionaria.

 

El ¿Que hacer? afronta la cuestión de como la Socialdemocracia Rusa debe contribuir de mejor forma de cara a la preparación de la revolución en Rusia. En el centro del análisis reside la cuestión de la organización. El POSDR no existía como fuerza organizada a nivel nacional capaz de articular los intereses de la clase obrera. Lenin trazó un plan mediante el que permitiría convertirse en un partido así en las condiciones del represivo régimen zarista.

 

Este plan estaba basado en el concepto de partido de vanguardia. Lenin concibió la construcción del partido alrededor de un núcleo de los socialdemócratas más conscientes, capacitados para promover la socialdemocracia entre los trabajadores, dedicados al trabajo del partido. Más allá de este núcleo deberían haber organizaciones más abiertas y numéricas. Su idea era crear un partido con un grupo formado por aquellos que vieran la revolución como su profesión desde su fundación. Estos militantes necesitaban no solo estar bien versados en ideas socialistas, tendrían también que funcionar en condiciones de clandestinidad, mantenerse alejados de la policía secreta zarista durante tanto tiempo como fuera posible. Tenían que entender, en otras palabras, como operar secretamente. Al mismo tiempo, también tenían que ser capaces de influir en nuevas capas de la clase trabajadora. Tomando un rol de liderazgo en la lucha por la democracia en Rusia, el POSDR se haría a si mismo el verdadero tribuno del pueblo, y ganaría el apoyo no solo de los trabajadores sino de otros elementos oprimidos de la sociedad.

 

En Las tareas del Proletariado en la Presente Revolución Lenin declaró: “La característica específica de la presente situación en Rusia es que el país está pasando de la primera fase de la revolución- la cual, debido a la insuficiencia de conciencia de clase y organización del proletariado, a dejado el poder en manos de la burguesía, a su segunda fase, la cual debe situar el poder en manos de los trabajadores y los sectores del campesinado pobre.

 

1917 fue un año de crisis en toda Europa. El continente europeo y Rusia en particular habían sido devastados por la guerra. Había pobreza y carestía. Decenas de millones de personas habían sido arrastradas a la guerra imperialista y después de tres años más de cuatro millones habían muerto. Los países europeos estaban a las puertas de la banca rota nacional. Las condiciones económicas y sociales de los trabajadores y el campesinado habían empeorado. En Rusia para 1917 los campesinos solo tenían la mitad de la tierra per capita que habían conseguido durante su “emancipación” mientras el Zar, la iglesia y la aristocracia disfrutaban enormes terrenos. La economía estaba en estado de colapso, el sistema de transporte estaba en crisis, las fábricas estaban cerrando y la comida escaseaba. El ejército, maltratado, traicionado e impaciente de alcanzar la paz, estaba desilusionado con el gobierno provisional burgués.

 

El partido bolchevique, liderado por Lenin, sentó las bases para una hipotética dirección en la primera victoria de una revolución socialista en el mundo y la fundación del primer estado obrero.

 

El programa de los Bolcheviques reconoció las exigencias de los trabajadores, campesinos y soldados sintetizadas en el eslogan: “Paz para el ejército, tierra para los campesinos, todo el poder para los soviets”. Estas demandas fueron aprobadas en la declaración de Derechos del Pueblo Trabajador y los decretos sobre la tierra, paz y la transferencia del poder a los soviets. El fallido golpe de Kornilov aumento el miedo entre las masas de que los generales zaristas pudieran atentar para restablecer el viejo orden. La conciencia revolucionaria de la gente había aumentado, el gobierno provisional burgués fue incapaz de solventar las demandas de la gente y el compromiso y la originalidad de Lenin unidas con la organización y disciplina del partido sentaron las condiciones para el cambio revolucionario.

 

Sobre 700 Soviets fueron creados en Marzo y Abril de 1917. Para verano había 1429. El 3 de Abril Lenin volvió a Rusia después de muchos años en el exilio. El 4 de Abril expuso Las tesis de Abril, (7), las cuales había sido escritas por él en la ruta hacia Petrogrado en tren. Fueron presentadas en el Palacio Taurida y el artículo fue reimpreso para varios periódicos Bolcheviques. Lenin fue claro e inflexible en su programa. Lenin abogó contra la cooperación con los liberales en el gobierno provisional por ser un gobierno burgués, claramente comprometido con la guerra depredadora imperialista, pidió la nacionalización de la tierra y el poder para los soviets, sosteniendo que Rusia estaba pasando del primera etapa de su revolución burguesa a su segunda fase en la cual necesitaba situar el poder en las manos de los trabajadores y las capas pobres del campesinado. Ya en el verano de 1905 Lenin había hablado de “la dictadura democrática del proletariado y el campesinado” (8) A su vez siempre dejó claro el rol de liderazgo del proletariado en su lucha por la emancipación.

 

Tal y como afirmó en la actitud de la socialdemocracia hacia el movimiento campesino “desde la revolución democrática debemos de una vez, de acuerdo con la capacidad de nuestras fuerzas, que es la fuerza de un proletariado consciente y organizado, empezar a pasar a la revolución socialista. Nosotros abogamos por una revolución ininterrumpida. No debemos parar a mitad de camino… debemos asumir cualquier esfuerzo para ayudar a todo el campesinado a alcanzar la revolución democrática, a fin de hacer fácil para nosotros, el partido del proletariado, pasar tan rápido como sea posible a la nueva y gran tarea- la revolución socialista.

 

La Revolución de Octubre tuvo lugar porque los Bolcheviques estaban armados con dos armas indispensables- En primer lugar, una teoría revolucionaria dinámica y, en segundo, un partido revolucionario disciplinado comprometido con dirigir a la clase obrera al poder. Como afirmara Lenin “Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. (¿Que hacer?) En el periodo precedente de la revolución de Octubre el partido Bolchevique gano para su causa la mayoría de los trabajadores y campesinos pobres. A través de 1917 Lenin estableció las estructuras políticas del nuevo estado obrero, desarrolladas exhaustivamente en “El Estado y la Revolución”.

 

Lenin escribió “ El marxismo difiere del resto de teorías socialistas de una forma fundamental, este combina un análisis sobrio y científico de la coyuntura y del curso objetivo de la evolución con el reconocimiento más enfático de la importancia de la energía revolucionaria, los genios creativos revolucionarios y la iniciativa revolucionaria de las masas- y además, por supuesto, de los individuos, grupos de organizaciones, y partidos que son capaces de descubrir y tomar contacto con una y otra clase” (9).

 

Entre todas las partidos en Rusia solo los Bolcheviques reconocieron y confiaron en los instintos y la impaciencia de la clase trabajadora. Lenin dejando a un lado el pesimismo y el derrotismo de quienes dudaban reconoció que las condiciones objetivas para la revolución existían. El también reconoció que era necesario desarrollar y mantener el apoyo de las masas en cualquier acción revolucionaria contra el gobierno provisional.

 

La revolución socialista de Octubre.

 

Camaradas,

 

El gobierno provisional ha sido depuesto. El poder del Estado ha pasado a las manos del órgano del Soviet de Diputados obreros y Soldados de Petrogrado- El comité militar revolucionario, que encabeza el proletariado de Petrogrado y su guarnición. La causa por la cual la gente ha luchado, la consecución inmediata de una paz democrática, la abolición de la propiedad terrateniente, el control obrero sobre la producción, y el establecimiento del poder de los soviets- ha sido asegurado. Larga vida a la revolución de los trabajadores, soldados y campesinos!”

 

Estas palabras anunciaban uno de los más grandes acontecimientos en la historia humana, un acontecimiento de significación histórico mundial que cambió para siempre las relaciones de poder entre explotadores y explotados e hizo real la visión de una sociedad socialista de pueblos y naciones iguales. El 25 de Octubre de 1917 (7 de Noviembre en el nuevo calendario) la revolución socialista tuvo luchar en Rusia en 1917 fue la primer y más grande revolución de los trabajadores en la historia. Como Lenin dijo:

 

En una revolución burguesa, la tarea principal de las masas trabajadoras era cumplir el trabajo negativo o de destrucción de la abolición del feudalismo, la monarquía y el medievo. El trabajo positivo o constructivo de organizar una nueva sociedad fue llevado a cabo por la minoría burguesa propietaria de los medios de producción. Más tarde llevaron a cabo esta tarea con relativa facilidad, a pesar de la resistencia de los trabajadores y los campesinos pobres, no solo por la resistencia de la gente explotada por el capital que era entonces extremadamente débil, en tanto que estaban dispersos y escasamente formados, sino también porque la principal fuerza organizadora del desarrollo anárquico del capitalismo es el crecimiento espontáneo y la expansión nacional e internacional del mercado.

 

En cada revolución socialista, sin embargo… la principal tarea del proletariado, así como de los campesinos pobres y sus dirigentes, es el establecimiento de un sistema extremadamente intrincado y delicado de nuevas relaciones organizativas extendidas sobre la producción y distribución de los bienes necesarios para la existencia de decenas de millones de personas.”

 

A diferencia de todas las revoluciones precedentes la Gran Revolución Socialista de Octubre transfirió el poder a la clase trabajadora, quebró la maquinaria del Estado Burgués y estableció el primer estado obrero del mundo. El objetivo de la revolución de Octubre fue abolir todas las formas de explotación y opresión y construir una nueva sociedad basada en ideas socialistas. La revolución Bolchevique estuvo en el centro de un fenómeno político cuyo impacto se sintió en el mundo entero. Fueron de hecho “diez días que conmovieron al mundo

 

En Alemania, sin embargo, el fracaso de la revolución, la represión brutal que siguió incluyendo el asesinato de Luxemburgo, Liebknecht y otros, demostró que la contrarrevolución, en ausencia de un fuerte, disciplinado, y organizado partido revolucionario capaz de avanzar y defender sus avances, no tiene escrúpulos de cara a preservar el viejo orden mediante las fuerzas armadas, bien asistido y apoyado por el gobierno socialdemócrata aliado con la derecha, el ejército y los paramilitares (Freikorps).

 

Hay lecciones que deben ser aprendidas de la Republica soviética húngara que existió desde el 21 de Marzo de 1919. El control de los trabajadores fue establecido en mucho centros. El gobierno nacionalizó empresas industriales y comerciales y socializó la vivienda, el transporte, la banca, la medicina, las instituciones culturales, y todas las propiedades terratenientes de más de 40 hectáreas. Sin embargo, el país estaba bajo ataque de enemigos externos y la reacción interna. La decisión de los comunistas de ablandar su independencia organizativa y convertirse en un partido socialdemócrata demostró ser un grave error. La socialdemocracia Húngara, como su contra parte Alemana, se vio gravemente comprometida, cómplice en acciones represivas contra los trabajadores y envuelta en campanas anticomunistas. El 6 de agosto de 1919 el gobierno fue derrocado en un golpe de Estado. La derrota de la revolución Húngara de 1919 fue un fue un duro golpe para la clase obrera internacional. Las conquistas de la revolución fueron inmediatamente abolidas y una brutal represión siguió conllevando arrestos masivos, torturas, y miles de trabajadores sentenciados, muchos a muerte, por los tribunales militares.

 

La Revolución de Octubre supuso una ruptura decisiva con el orden del viejo mundo y estableció las bases para la liberación política, social y económica de la humanidad. Trajo un nuevo sistema social que abolió la propiedad privada de los medios de producción, aborreciendo el salvajismo del capital y creó las condiciones para el establecimiento de un nuevo tipo de civilización a través del mundo.

 

La esperanza de vida y los niveles de instrucción fueron aumentados, las condiciones de vida y el bien estar material de la gente fue mejorado y la salud y la educación de los ciudadanos fue asegurada. La Revolución de Octubre creó las bases para el avance social y material, para la transferencia de poder a los trabajadores, los creadores de riqueza, y dio a los trabajadores la oportunidad, mediante su lucha y trabajo, de construir las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales que ofrecieron la perspectiva de una vida plena y libre.

 

La victoria de los trabajadores en la Gran Revolución Socialista de Octubre condujo a la formación del primer estado obrero, convirtiendo la visión socialista en una realidad tangible. Por primera vez en la historia las ideas revolucionarias de Marx y Engels fueron llevadas a la práctica y así, se sentaron las bases para el desarrollo creativo e inovador del proyecto socialista. No debe ser olvidado, sin embargo, que la formación del nuevo Estado de los trabajadores se llevó a cabo frente a la intervención extranjera y la contrarrevolución. El Estado soviético, todavía en su infancia, fue enfrentado a través de la oposición política, ideológica y militar así como la reacción interna y externa.

 

El partido bolchevique era en si mismo un partido de nuevo tipo - un partido revolucionario de internacionalistas y la Revolución de Octubre fue en si misma un triunfo del internacionalismo. La creación de la Tercera Internacional en 1919 fue una contribución vital para la formación y la cohesión ideológica de los incipientes partidos obreros y comunistas a lo largo del mundo. La creación de la internacional fue otro paso hacia el fortalecimiento de la conciencia y el desarrollo del potencial revolucionario entre los trabajadores.

 

Octubre de 1917 significó un nuevo comienzo. Como Stalin escribió “Para empezar, Octubre de 1917 supuso una brecha en el frente social mundial y significó un giro en toda la historia del mundo. Imaginaos un frente social sin límites, extendiéndose desde las atrasadas colonias a la avanzada América, así como la inmensa brecha creada en este frente por el destacamento Ruso del proletariado internacional, brecha que amenaza la existencia del imperialismo, que ha roto todos los planes de los tiburones imperialistas y ha facilitado de manera genial y ,radicalmente, la tarea del proletariado internacional en su lucha contra el capital- esa es la significación histórica de Octubre de 1917.(10)

 

La revolución de Octubre inspiró a los trabajadores y oprimidos del mundo. Tuvo un impacto trascendental en toda Europa. En Enero de 1918 hubo huelgas masivas en Austria-Hungría y Alemania. Lenin dejo claro que la revolución socialista “No será exclusivamente, una lucha del proletariado revolucionario en cada país contra su burguesía- no, será una lucha de todos las colonias oprimidas por el imperialismo, contra el imperialismo internacional”. En Irlanda, en Febrero de 1918, cerca de 10,000 personas asistieron a un mitin para saludar el éxito de la Revolución de Octubre. El primer congreso de los pueblos del Este tuvo lugar en Bakú en Septiembre de 1920 y a él asistieron casi doscientos delegados que representaban cerca de cuarenta naciones. La Revolución de Octubre introdujo una era de cambio revolucionario tanto en Rusia como fuera de ella. Partidos comunistas fueron formados en EEUU, Europa y alrededor del mundo siguiendo los dictados de Lenin acerca del partido de nuevo tipo. Es imposible conmemorar la Gran Revolución Socialista de Octubre sin reconocer y celebrar los cuantiosos logros del primer Estado obrero. La industrialización de la economía, la expansión de los servicios médicos y de salud, el desarrollo de instalaciones educativas y deportivas, las medidas tomadas para fomentar la cultura, la literatura y el deporte, el desarrollo de la agricultura, el progreso científico y tecnológico y el desarrollo en las condiciones materiales de las masas trabajadoras estuvieron entre los logros de la revolución.

 

La Revolución de Octubre también dio origen a una nueva etapa en la solidaridad internacional. Dio valor e inspiró el movimiento revolucionario internacional. La revolución victoriosa en Rusia fue en si mima una seria derrota para el imperialismo y el colonialismo e inspiró y apoyó posteriores derrotas. El movimiento para la liberación nacional, la libertad y la independencia fue fortalecido y el socialismo se convirtió en la esperanza de los oprimidos. Como resultado de los movimientos de liberación, con el apoyo de la Unión Soviética y los países socialistas, barrido el viejo orden colonial y proclamada la libertad, independencia, soberanía y la integridad territorial de los Estados independientes a través de los cuales la influencia del colonialismo fue debilitada. En 1919 las colonias y los países dependientes suponían aproximadamente el 72 por ciento del territorio del mundo. Para el final de 1960 este número había sido reducido a 3.6 por ciento.

 

La Unión Soviética jugó un papel decisivo en la derrota del fascismo, el Nazismo y el imperialismo japonés. En1945 el fascismo fue derrotado en Europa. La Unión Soviética, el Ejército Rojo y los partisanos comunistas junto a la resistencia fueron clave en asegurar tal derrota. La batalla de Stalingrado, que llevó doscientos días y noches, representó una derrota crucial para los Nazis. El contraataque Nazi en Kursk fue roto y se infligieron grandes pérdidas para el ejército a las fuerzas fascistas. Subsecuentemente a la derrota de Kurks los nazis no consiguieron organizar otra gran ofensiva y el Ejército Rojo avanzó, paso a paso, hacia Berlín. La paz había llegado a Europa- pero a un gran coste. La agresión fascista había sido derrotada y la Unión Soviética jugó el rol decisivo en la lucha y fue a su vez quien más bajas registró. El Ejército Rojo, bajo el liderazgo del Partido Comunista de la Unión Soviética, fue fundamental en tal logro.

 

La victoria histórica de los Aliados sobre los Nazis supuso un cambio drástico en la correlación de fuerzas. La carta fundacional de las Naciones Unidas había sido elaborada para Junio de 1945. El Artículo 1 declaraba que uno de los propósitos de la organización fue el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y autodeterminación de los pueblos. A través de Asia y África vastas áreas que habían formado parte de los Imperios Europeos alcanzaron la independencia y adquirieron una nueva existencia como estados soberanos.

 

 

El rol de los movimientos de liberación y la creación de una comunidad socialista de naciones retó las ambiciones imperialistas, y la Asamblea General de Naciones Unidas al adoptar la declaración de independencia de los países coloniales y pueblos en 1960 proclamando que “todos los pueblos tienen el derecho a la autodeterminación; por tal derecho pueden determinar libremente su estatus político y seguir su propio desarrollo económico, cultural y social”. La declaración 1952 sobre la soberanía permanente sobre los recursos naturales enfatizó el derecho de los pueblos y naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas natural. Por supuesto, a pesar de las mejas en la correlación de fuerzas y las declaraciones de la carta de naciones unidas sobre el desarrollo amistoso entre estados, etc. la agresividad imperialista continuó a pesar del desarrollo positivo, junto con las exigencias de paz y las exigencias de finalizar con la explotación, el hambre de pan, miseria y opresión a través de mundo fueron el legado de la experiencia e ideas de las Gran Revolución Socialista de Octubre.

 

Las lecciones de la experiencia Bolchevique

 

 

¿Cuál es el rol del partido revolucionario en el mundo de hoy día? Su rol permanece igual que cuando fue concebido por primera vez- ofrecer un destacamento disciplinado, ideológicamente coherente y efectiva fuerza para promover la lucha de clases y el cambio revolucionario entre la clase obrera y asegurar la transición a una nueva sociedad. La necesidad de tal partido continua siendo clave. La lucha de clases exige un partido de este tipo. La actual crisis del capitalismo continúa demostrando el poder y la naturaleza del Estado en la sociedad capitalista. El estado como tal existe bajo el capitalismo en interés del capital. La necesidad de un partido de y para la clase obrera que entiende esta realidad y tiene entre sus objetivos situar el poder del Estado en manos de los trabajadores es evidente. La tarea de hacer subir y consolidar el nivel de conciencia de clase cae sobre el partido revolucionario.

 

La amenaza a las condiciones sociales y económicas de los trabajadores y pequeños campesinos alrededor del mundo y el aumento de la agresividad imperialista han agudizado la lucha ideológica y establecen nuevas condiciones para desarrollar la conciencia de clase y preparar a los trabajadores para la lucha política. La globalización económica, la corporativización del orden mundial, el poder de las alianzas interimperialistas, la subordinación de las economías nacionales y los recursos naturales a los intereses del capital y los monopolios, el continuo endeudamiento del mundo desarrollado y las relaciones comerciales desiguales, la siempre creciente expansión de las bases militares estadounidenses a lo largo del mundo fortalece la realidad del imperialismo.

 

Es necesario para el partido revolucionario reafirmar la dinámica del socialismo como una cosmovisión alternativa y viable del mundo y desarrollar la conciencia de clase y su organización a gran escala. El marxismo nos ofrece una herramienta teórica vital para interpretar el mundo y Lenin y la Revolución de Octubre han demostrado como esta teoría revolucionaria sienta las bases para cambiarlo.

 

La Revolución de Octubre ofreció la perspectiva del cambio, dotando el movimiento obrero con una consciencia revolucionaria y un objetivo, la misión de educar, organizar y movilizar a las masas de trabajadores en la lucha contra el capital y la tarea de la construcción de una nueva sociedad. Los eventos de Octubre de 1917 demostraron la creatividad del Marxismo y el potencial de enriquecimiento y aplicación práctica de los principios del socialismo y el internacionalismo.

 

Permanece la tarea de los partidos revolucionarios de aplicar aquellos principios a las actuales condiciones de manera creativa, preservando los valores centrales y principios del socialismo revolucionario, pero también incluyendo las luchas diarias de los pueblos acerca de temas concretos, incluyendo luchas de tipo social, económica o laboral, de genero, racial, ambiental, acerca de la paz y la democracia. El partido revolucionario debe estar completamente inmerso en las luchas progresivas de los trabajadores, los sectores populares, pequeños campesinos, las mujeres, juventud, gente mayor y estudiantes.

 

Junto con la importancia central de estas luchas y en consonancia con las ideas de la Revolución de Octubre y el llamado de Marx, Engels y Lenin debemos enfrentar el predominio de la ideología burguesa a nivel político, económico, social y cultural. Es necesario enfrentar y derrotar la propaganda anticomunista venga de la fuente que venga y ofrecer solidaridad con los partidos comunistas y obreros bajo ataque. Debemos defender activamente el proyecto socialista. Es el momento de organizar un contraataque ideológico coordinado.

 

Es nuestra tarea demostrar los efectos positivos del socialismo entre los trabajadores, no solo como una propuesta exclusivamente teórica sino como una perspectiva práctica, poniendo de relieve sus logros, en oposición al fascismo, imperialismo, la opresión, explotación y guerra.

 

El partido Leninista no puede ser una simple herramienta electoral (aunque suponga un elemento importante del trabajo). La fuerza de un partido revolucionario de trabajadores deriva de su coherencia ideológica, de su capacidad de asumir trabajo político activo y de su capacidad de interacción con la clase obrera, no solo por el número de representantes electos. Como Lenin señaló el partido debe ser capaz de trazar relaciones organizativas que aseguren un nivel de conciencia definido y hacer que vaya aumentando sistemáticamente. Solo un partido de esta naturaleza, el cual establezca unas credenciales inquebrantables ante las masas de trabajadores, puede convertirse en un líder genuino en la lucha contra el capitalismo, por el socialismo y el comunismo.

 

La Revolución de Octubre demostró la vital importancia de un partido de vanguardia revolucionaria y de una clase obrera consciente políticamente. El partido revolucionario debe construir sus capacidades organizativas, administrativas y políticas para desarrollar una estrategia para una mejor y más efectiva educación y comunicación política para fortalecer su capacidad y retar y contestar los centros de poder a todos los niveles. El desarrollo de la conciencia de clase permanece como tarea central del trabajo ideológico y político de los partidos comunistas y obreros. Conforme a esto, debemos estar en el corazón de la lucha de los pueblos y sus preocupaciones. La lucha por los derechos democráticos, en el seno de una lucha político-ideológica implacable así como la confrontación de masas desarrollada a través de las luchas diarias de trabajadores por sus derechos democráticos, laborales y sociales permanece una parte inseparable de la lucha por el socialismo (11). Esto pone al descubierto el carácter antipopular y antidemocrático carácter de clase del estado burgués, del gobierno burgués y de sus partidos. En cada una de sus luchas la tarea de los comunistas es subrayar y proclamar la necesidad del socialismo, remarcando que la socialización de los medios de producción es la única manera de fundamentar la verdadera democracia.

 

El partido Marxista-Leninista debe expandir su capacidad de lucha, sumergiéndose vigorosamente en cada área de la vida política, social y económica, rechazando abandonar cualquier arena de lucha a los partidos burgueses con el objetivo de combinar tal y como Lenin afirmara “La lucha por la democracia y la lucha por la revolución socialista”. (Obras escogidas, Vol.35, p 267) Estas son las lecciones de Octubre de 1917.

 

Lenin demostró que los partidos de la vieja socialdemocracia no podían convertirse en la vanguardia revolucionaria de la clase trabajadora debido a su oportunismo, perdida de integridad ideológica y falta de preparación para la lucha. Como Lenin afirma “…la única elección es - o la ideología burguesa o la socialista.. No hay término medio… Asi que, subestimar la ideología socialista en cualquier forma, dejándola a un lado incluso de la forma más leve significa fortalecer la ideología burguesa” (12).

 

Los años 60 y 70 fueron testigos de muchos debates que planteaban que la cultura era un elemento importante de la lucha de clases, y que por tanto la lucha de clases debería ser intensificada en el terreno cultural. Argumentaban que en las condiciones de lo que llamaron “democracias occidentales”, un estilo de revolución tal como en 1917 era imposible, y que por tanto la naturaleza del partido revolucionario y su política debían cambiar. Lo presentaron como una actualización de nuestra concepción de revolución y como respuesta a las “condiciones cambiantes”. En realidad, sin embargo, esta manera de pensar acabó siendo desastrosa para la política de clase y la clase trabajadora. El argumento de que la lucha cultural era una cuestión central no era más que una coartada para abandonar las actividades tradicionales y el enfoque de partido revolucionario. La importancia del trabajo en los sindicatos y otras organizaciones de masas fue menospreciado, así como la importancia de otras actividades hasta incluso poner en duda la importancia del partido revolucionario como tal. En cambio, la atención se centró en el trabajo electoral, y en la forma en los medios de comunicación para conformar la ideología del pueblo. Todas estas áreas son centrales en la tarea de traer un cambio revolucionario pero tampoco son suficientes como para traer este cambio. La consecuencia fue un alejamiento de la actividad clasista y un desplazamiento hacia políticas de corte identitario y cultural. Varios de los partidos comunistas más grandes de Europa adoptaron estas ideas a un alto coste. A lo largo del mundo este menosprecio de la política de clase allanó el terreno para la dilución, debilitando y a menudo disolviendo los partidos comunistas.

 

Este oportunismo fue ejemplificado en su forma eurocomunista, la cual rechazó la centralidad de la teoría de la lucha de clases en lo teórico como en lo práctico, negando el rol de dominación de clase del estado, abogando por la creación de un bloque social policlasista y la construcción de la llamada “democracia avanzada” buscando reformas dentro del orden capitalista existente. Destruyendo de este modo el carácter leninista de los partidos que participaron en detrimento de esta concepción revisionista.

 

A pesar del revés la experiencia de la Gran Revolución de Octubre permanece valida. Hemos aprendido a denunciar las traiciones de los Socialdemócratas, a crear una cultura política favorable al desarrollo de las ideas socialistas; a analizar nuestra debilidad y desarrollar nuestras fuerzas, a retar la insidiosa corrupción del pesimismo y el derrotismo; a crear un bloque para confrontar con el imperialismo, el neocolonialismo y la reacción, a participar en trabajo político e ideológico de masas; a defender el socialismo y los países socialistas contra la calumnia y la difamación; a empezar vigorosamente cada lucha democrática contra el capitalismo; a permanecer firmes en nuestro compromiso en la lucha por la revolución socialista.

 

La Gran Revolución Socialista de Octubre demostró que el nacimiento de una nueva sociedad es posible, que los trabajadores pueden crear un estado a su propia imagen y semejanza. Hoy los partidos Marxistas-Leninistas están sumergidos en una batalla contra poderosas fuerzas pero la experiencia ha demostrado que esas fuerzas pueden ser derrotadas. Esta batalla requiere trabajo político e ideológico en un ambiente político donde nuestros partidos están enfrentados con los medios hostiles de la burguesía. En estas circunstancias los partidos comunistas y obreros deben usar todos los medios a su disposición para fundirse en las luchas de los trabajadores, hacer crecer la conciencia y presentar el caso del socialismo. A tal fin debemos esforzarnos en fortalecer una unidad más cercana, cooperación, fraternal solidaridad y unir acciones entre nuestros partidos, mejorando las condiciones para el intercambio mutuo de experiencias y luchas, la articulación de posiciones teóricas y desarrollar y fortalecer la solidaridad internacional y la cooperación entre partidos hermanos.

 

La importancia de un partido de vanguardia de la clase obrera continua siendo esencial. El capitalismo ha actuado de manera descontrolada desde que la contra-revolución barrio la mayoría de las limitaciones que habían sido aceptadas por la fuerza debido al a existencia de los Estados Socialistas. La experiencia demuestra que sin un partido de vanguardia con una ideología coherente y presencia dentro de la clase trabajadora y sus organizaciones, la clase es un objetivo fácil para el capital. Un efectivo y militante partido de vanguardia de la clase obrera puede frustrar y arruinar los planes de los capitalistas, y proteger los derechos de los trabajadores, pasando de una posición defensiva al ataque cuando la ocasión se presenta. Una transformación revolucionaria de la sociedad requiere un partido revolucionario para definir claramente donde está y establecer su estrategia política y tácticas para la ruptura con el capitalismo.

 

La Revolución de Octubre ilustró gráficamente la vitalidad del Marxismo y el potencial de los trabajadores para trasformar la sociedad y el mundo. Las ideas de la Revolución de Octubre continuaron fomentando el ingenio revolucionario y procuraron las bases para la construcción de las capacidades revolucionarias para producir cambios radicales y duraderos.

 

Lenin formuló los principios teóricos y organizativos para la creación de un partido revolucionario de nuevo tipo capaz de convertir la teoría Marxista en práctica y con la cual conducir a la clase trabajadora de Rusia en su lucha victoriosa contra la autocracia zarista, los terratenientes y la clase capitalista. Esto incluye centralismo democrático, unidad organizativa e ideológica y disciplina. Renegar de estas características organizativas es, tal y como Lenin dijo “equivalente a desarmar completamente el proletariado en interés de la burguesía” (13) Los Ecos de Engels en sus refutaciones acerca de las posiciones de los Bakunistas cuando dijo que si sus ideas fueran adoptadas “No habría disciplina de partido, ni centralización de las fuerzas en un punto concreto, ni armas para la lucha” (14).

 

  1. C. Marx y F.Engels, correspondencia selecta (Moscú, 1975). P.386.

  2. El Manifiesto Comunista

  3. V.L. Lenin, Obras Escogidas (Moscú, 1977), Vol. 2, p.24.

  4. Carta a un Camarada en nuestras tareas organizativas

  5. V.L Lenin, Obras escogidas (Moscú, 1977) Vol. 15, p.290.

  6. Las Tareas del proletariado la presente Revolución, V.I. Lenin, Obras Escogidos, Vol. 24, p 22

  7. Las tareas del Proletariado en la Presente Revolución publicado el 7 de Abril de 1917 Pravda.

  8. Dos tácticas de la Social Democracia en la Revolución Democrática. Obras escogidas Vol.9 p98

  9. V.I. Lenin, Obras Escogidas, Vol. 13, p.36

  10. J.V Stalin, Obras (Moscu, 1953), Vol. 5, p.108

  11. V.I Lenin La Revolución Proletaria y el Renegado de Kautsky: “Es normal para los liberales hablar de “democracia” en general; pero un Marxista nunca olvidará preguntar “¿Para que clase”)

  12. V.I ¿Que hacer? “ La espontaneidad de las masas y la conciencia de los Socialdemócratas”

  13. V.I. Lenin, Obras escogidas, Vol 31, pp 43-44

  14. C.Marx., F.Engels, V.Lenin, Anarquismo y Anarco-Sindicalismo, Editorial Progreso, Moscú 1974

 

 

 

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