La revisión del Gran Octubre en el XX y XXII Congreso del PCUS

  • 10/05/17 13:57


Han transcurrido cien años desde que la Gran Revolución Socialista de Octubre triunfó el 7 de noviembre de 1917. El Partido Obrero Húngaro celebra el Gran Octubre como un extraordinario acontecimiento de la Historia universal, un acontecimiento que tuvo una influencia decisiva en el mundo, en el movimiento obrero internacional y, también, en Hungría y en el destino de los obreros y las masas trabajadoras húngaras.
1917 ofrece muchas experiencias y conclusiones para el movimiento comunista y obrero. Las conclusiones del Gran Octubre aún son válidas y sirven como guía para toda fuerza política que luche contra el capitalismo para crear el socialismo.
Por otra parte, el rechazo y la revisión de 1917, la re-evaluación de su importancia, siempre ha sido la herramienta de las fuerzas anti-comunistas y revisionistas. Las conclusiones del Gran Octubre fueron revisadas por el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), y el XXII Congreso del PCUS reconoció estos puntos clave transmitidos bajo la influencia del revisionismo en el programa del partido. Estas decisiones tuvieron graves consecuencias para todo el movimiento comunista y obrero y sus efectos todavía pueden sentirse.
Lecciones históricas del Gran Octubre
1. El Gran Octubre fue una revolución socialista.
Las contradicciones del capitalismo no pueden resolverse en el seno del capitalismo, el capitalismo debe ser sustituido por una sociedad socialista. La vía para hacerlo es la revolución socialista. El Gran Octubre abrió la época de las revoluciones.
Esta gran época todavía no ha terminado. Ha habido y habrá éxitos y fracasos, se suceden períodos de recesión revolucionaria y períodos de crecimiento revolucionario, pero este proceso conduce finalmente a la victoria del socialismo a escala mundial. Ahora estamos siendo testigos de una creciente concentración de la riqueza en manos de cada vez menos personas, el crecimiento de la pobreza de cada vez más personas, un crecimiento de la población y un creciente deterioro del entorno natural, tecnologías militares cada vez más destructivas que se concentran en manos de muy pocos, mejores oportunidades técnicas y una democracia que se debilita – tales son las condiciones que no pueden ser resueltas por el capitalismo.
2. El Gran Octubre fue la revolución de la clase obrera.
1917 no fue un golpe de estado de un pequeño grupo revolucionario, sino una revolución social. Una tarea histórica de la clase obrera, la única clase interesada en la lucha consecuente contra el capital. Demostró las palabras del Manifiesto Comunista:
“De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado. Las demás perecen y desaparecen con la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto genuino y peculiar.”1
La posición de la clase obrera ha cambiado mucho en las décadas recientes. La globalización y la informática hacen a los intelectuales y a los empleados más individualistas, dividen y eliminan las pequeñas y medianas empresas nacionales, minimizan el papel de los campesinos. Aún así, la clase obrera, en el sentido amplio de la palabra – la clase social que no posee capital y debe vender su propia fuerza de trabajo – sigue siendo hoy la fuerza más consciente en la lucha contra el capital.
3. Los comunistas fueron quienes prepararon, organizaron y llevaron a cabo la primera revolución socialista del mundo
El Gran Octubre demostró que, de entre las diversas corrientes del movimiento obrero, sólo la línea revolucionaria, radical, los comunistas, asumen la responsabilidad y son capaces de llevar a cabo una revolución socialista, que sólo el marxismo-leninismo es un arma ideológica fiable.
En la época de las revoluciones socialistas, las corrientes comunista y social-demócrata han roto completa y definitivamente. Los comunistas se han convertido en los portadores de las revoluciones socialistas, mientras la social-democracia se comprometía irrevocablemente con el capitalismo.
4. Las masas obreras no pueden tomar y mantener el poder sin un partido marxista-leninista, disciplinado, organizado y construido sobre los principios del centralismo democrático.
Contra la voluntad de las masas – independientemente de lo organizado que esté un pequeño grupo revolucionario – no es posible una revolución victoriosa. Pero no importa cuánta gente quiera el cambio revolucionario, éste no es posible sin un partido organizado y disciplinado.
5. El requisito previo para el éxito del partido es la adhesión al marxismo-leninismo.
La base de la fuerza del partido comunista reside en su pureza ideológica y en la unidad política y de acción. La base de la pureza ideológica del partido está en la aceptación y aplicación creativa del marxismo-leninismo.
6. El internacionalismo proletario y la unidad internacional de los partidos comunistas son importantes requisitos previos para el éxito de la lucha revolucionaria.
Poco después de la victoria del Gran Octubre, en marzo de 1918, la III Internacional comenzó sus trabajos y fue, hasta el momento, la mayor cooperación institucionalizada en la historia del movimiento comunista.
La importancia del internacionalismo proletario no está disminuyendo. Sólo juntos los partidos comunistas y obreros sólo pueden derrotar a las fuerzas del capitalismo.
7. El socialismo debe oponerse a las fuerzas del capitalismo con un poder impetuoso. La coexistencia pacífica no significa la reconciliación con el capitalismo, sino que es una de las formas de lucha.
El capital nunca ha perdonado a la revolución de 1917. Desde el primer momento intentó cobrarse la venganza, recuperar las posiciones perdidas. Los húngaros recordamos bien que, en 1919, la República Soviética fue ahogada en sangre y que Miklós Horthy fue instalado en el poder durante más de dos décadas. Para eliminar a la Unión Soviética y a los comunistas, el capital desencadenó el fascismo en el mundo. Sin el apoyo y el dinero del gran capital europeo nunca habría habido ningún Hitler o Mussolini. Al capital no le importó que el fascismo causara guerras y la muerte de decenas de millones de personas. El capital todavía no ha vuelto a guardar completamente al espíritu del fascismo en la botella, sino que lo saca cada vez que lo necesita. El capital comenzó tercera guerra mundial, la guerra fría (1948-1990) en nombre de la venganza y derrocó los sistemas socialistas de varios países en los años 90.
El lugar histórico del XX Congreso del PCUS
El XX Congreso del PCUS se celebró entre el 14 y el 25 de febrero de 1956. El congreso supuso un giro en la historia del movimiento comunista soviético e internacional. Revisó las más básicas lecciones de 1917. Sus decisiones determinaron la forma de pensar y las prácticas políticas del movimiento comunista durante mucho tiempo. En lugar de 1917, el punto de referencia histórico pasó a ser 1956, el XX Congreso. El punto de referencia para evaluar los debates en el seno del partido soviético comenzó a ser la actitud hacia el XX Congreso, no hacia 1917. Esto también determinó las relaciones con los diferentes partidos comunistas.
El PCUS intentó hacer que los postulados del pensamiento político soviético fueran aceptados como dogmas en el movimiento internacional, y tuvo mucho éxito en ello. Esto restringió ampliamente el pensamiento creativo. Fortaleció la posición de las fuerzas oportunistas y de la pequeña burguesía entre la dirigencia de los países socialistas.
Este período coincidió con los cambios en la base de los partidos comunistas de Europa Occidental, la creciente influencia de la intelectualidad, la reducción de la proporción de trabajadores reales. En Europa aparecieron los eurocomunistas, que rechazaron el efecto revolucionario del Gran Octubre y las experiencias de los países socialistas, que absolutizaron las peculiaridades de los países europeos occidentales y revisaron los principios básicos del marxismo. Estos análisis todavía tienen una influencia dañina en el movimiento comunista europeo, dificultan la lucha de los trabajadores, crean la ilusión de que podemos llegar al socialismo mediante la integración en la democracia burguesa, de modo que un buen día podamos establecer el socialismo a través de elecciones democráticas.
El XX Congreso del PCUS también jugó un importante papel en la destrucción de la temprana unidad de los países socialistas. Desde los años 60, la relación entre la Unión Soviética y China se volvió hostil. Las fuerzas imperialistas jugaron constantemente la “carta china” contra la Unión Soviética, y la “carta rusa” contra China. Yugoslavia, Albania y la RPDC permanecieron fuera de la alianza de países socialistas, y Rumanía siguió su propia vía “especial”.
El XXI Congreso Extraordinario del PCUS tuvo lugar entre el 27 de enero y el 5 de febrero de 1959. Su tarea fue fortalecer los cambios en la dirección del PCUS y la posición de poder de Nikita Kruschov, y acelerar la elaboración del nuevo programa del PCUS.
El XXII Congreso del PCUS, entre el 17 y el 31 de octubre de 1961, aceptó el nuevo programa del PCUS y así aplicó una revisión de las conclusiones de 1917 a nivel de programa del partido.
En las últimas décadas ha comenzado en el movimiento comunista la re-evaluación marxista del XX Congreso.
El Partido Obrero Húngaro declaró en el 90 aniversario del Gran Octubre: “Las contrarrevoluciones capitalistas habrían sido imposibles o muy difíciles de llevarse a cabo si no hubiera habido causas internas en algunos de los países socialistas. La causa interna decisiva debe buscarse en la dirigencia de los países socialistas, donde un ala reformista-oportunista emergió y gradualmente abandonó sus posiciones socialistas. Esta línea política se sintió ya tras el XX Congreso del PCUS, cuando varios valores de la construcción socialista fueron rechazados bajo el pretexto de eliminar los errores de la época de Stalin. La justificada y correcta crítica de Stalin se utilizó para rechazar los elementos positivos de su legado, para privar a las sociedades de los países socialistas de una conciencia histórica fiable. La evaluación de Stalin según las circunstancias actuales, corrigiendo las distorsiones, es la tarea de nuestro tiempo”.2
El Partido Comunista griego ha llegado a la siguiente conclusión tras un riguroso análisis del socialismo soviético:
“Tras la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción posbélica, la construcción socialista entró en una nueva fase. El Partido se enfrentó a nuevas exigencias y desafíos relativos al desarrollo del socialismo-comunismo. El XX Congreso del PCUS (1956) es un punto de inflexión, puesto que en ese congreso se adoptaron una serie de posiciones oportunistas sobre temas económicos, sobre la estrategia del movimiento comunista y las relaciones internacionales. La correlación de fuerzas en la lucha que existió durante todo el período anterior se vio alterada, consolidándose un giro a favor de las posiciones revisionistas y oportunistas, con el resultado de que el Partido, gradualmente, comenzó a perder sus características revolucionarias. En la década de los 80, con la perestroika, el oportunismo se desarrolló completamente como fuerza traidora y contrarrevolucionaria. Las fuerzas comunistas coherentes que reaccionaron en la fase final de la traición, en el XXVIII Congreso del PCUS, no lograron denunciar adecuadamente esas posiciones ni organizar la reacción revolucionaria de la clase obrera.”3

La revisión de las lecciones del Gran Octubre en el XX Congreso del PCUS
Examinemos más detenidamente las cuestiones más importantes sobre las que el XX Congreso del PCUS cambió la evaluación de la experiencia del Gran Octubre.
Coexistencia pacífica
Tras una cierta distensión a mediados de los años 50 del siglo XX y el equilibrio militar gradualmente establecido entre la Unión Soviética y los EE.UU., el XX Congreso del PCUS pensó que la coexistencia pacífica de los dos sistemas significaba una amplia cooperación y el aspecto de la lucha anticapitalista podía dejarse a un lado.
El Congreso acertó al concluir que existía cierta distensión.
“Gracias a la consecuente política exterior pacífica de los países socialistas, el estado de tensión internacional, que estuvo lleno de peligros, ha sido sustituido por una cierta distensión”4
El congreso concluyó correctamente que la existencia de los dos sistemas mundiales era un hecho, lo que determinaba las relaciones internacionales.
“La aparición del socialismo dentro de las fronteras de un solo país y su transformación en un sistema mundial es la principal característica de nuestra era. El capitalismo ha demostrado ser incapaz de evitar este proceso de importancia histórica mundial. La simultánea existencia de dos sistemas económicos mundiales opuestos, el capitalista y el socialista, desarrollándose según diferentes leyes y en direcciones opuestas, se ha convertido en un hecho indiscutible.”5
El congreso no habló sobre el hecho de que esta distensión relativa entre los dos sistemas mundiales era principalmente el resultado del equilibrio militar formado debido a los acontecimientos de los años 50, la creación de las bomba atómica y de hidrógeno soviéticas y el gran éxito en la investigación balística.
El congreso pasó por alto los problemas internos de los países socialistas. No deberíamos olvidar que en 1956 tuvieron lugar los procesos contrarrevolucionarios en Polonia y Hungría.
“El sistema socialista avanza triunfante, sin crisis o agitaciones. Está suponiendo grandes beneficios para los pueblos de los países socialistas, demostrando su decisiva superioridad sobre el sistema capitalista”6
El programa aceptado en el XXII Congreso del PCUS de 1961 dice:
“El PCUS mantiene que las fuerzas capaces de preservar y promover la paz universal se han levantado y están creciendo en el mundo. Las posibilidades de nuevas relaciones entre Estados están surgiendo.”7
“La coexistencia pacífica de los países socialistas y capitalistas es una necesidad objetiva para el desarrollo de la sociedad humana.”8
Lenin defendía la revolución mundial. Para Lenin, la coexistencia pacífica era un compromiso temporal: no puedo derrotar al capitalismo ahora, pero no renuncio al objetivo. En marzo de 1919 se formó la Internacional Comunista, que tuvo el pleno apoyo del Estado soviético. En los años 20, se crearon partidos comunistas en casi cada país del mundo. Stalin apoyó a la Comintern. A pesar de ello, en 1943 hizo un gesto hacia los miembros capitalistas de la coalición antifascista y disolvió la Comintern. Para entonces ya existía una nueva y efectiva fuerza de la revolución mundial, el triunfante y en marcha Ejército Rojo.
Kruschov abandona la idea de la revolución mundial, declara la coexistencia pacífica como el objetivo final, señalando que las relaciones del capitalismo y el socialismo estarían determinadas por la competencia pacífica. Brezhnev, un poco torpemente, vuelve a la idea de la revolución mundial. Gorbachov y su “nueva forma de pensar” supusieron renunciar a los objetivos del socialismo. Devolvió los territorios ganados en al II GM, arruinó las fuerzas armadas soviéticas y abandonó a los países socialistas a merced de las fuerzas del capitalismo.
Este fue uno de los más grandes errores teóricos del XX Congreso del PCUS, que explica muchos pasos políticos que contribuyeron al debilitamiento y posterior derrocamiento del sistema socialista.
Esto fue la falsa e incorrecta interpretación del principio de la coexistencia pacífica. El socialismo ganará a nivel mundial si produce más y mejor en la economía que el capitalismo. Pero esto no significa que el poder militar se pueda abandonar.
Sobre la base de la falsa e incorrecta interpretación del principio de la coexistencia pacífica, la Unión Soviética redujo una parte importante de las fuerzas terrestres y navales a principios de los años 60. Desde finales de los 60 firmó una serie de acuerdos sobre limitación y reducción de armamento y de desarme con los EE.UU., que rompieron el delicado equilibrio militar que tanto costó establecer y, más que eso – hizo vulnerable a la Unión Soviética. Esto no significa que los esfuerzos para el desarme no fuesen necesarios, pero es un hecho que ello condujo al final del equilibrio militar. El error no estuvo en el desarme, sino en la serie de concesiones unilaterales a los EE.UU. Sin el equilibrio militar, el mundo socialista se hizo vulnerable en todos los demás terrenos, ya que el equilibrio militar tenía el mayor impacto en los países capitalistas.

La vía parlamentaria como forma de crear el socialismo.
El XX Congreso del PCUS declaró que, en las nuevas condiciones internacionales, los partidos comunistas podían llegar al poder mediante elecciones parlamentarias y hacer que el socialismo ganase.
“... la presente situación ofrece a la clase obrera en muchos países capitalistas una verdadera oportunidad para unir a la abrumadora mayoría del pueblo bajo su liderazgo y garantizar la transferencia de los medios básicos de producción a las manos del pueblo. Los partidos burgueses de derechas y sus gobiernos están sufriendo la bancarrota con cada vez mayor frecuencia. En tales circunstancias, la clase obrera, uniendo a su alrededor al campesinado trabajador, a los intelectuales, a todas las fuerzas patrióticas, y rechazando resolutivamente a los elementos oportunistas que son incapaces de abandonar la política de compromiso con los capitalistas y los terratenientes, está en posición de derrotar a las fuerzas reaccionarias opuestas a los intereses populares, a lograr una mayoría estable en el parlamento y hacerlo pasar de órgano de la democracia burguesa a un genuino instrumento de la voluntad popular. (Aplausos). En tal caso, esta institución, tradicional en muchos países capitalistas altamente desarrollados, podría convertirse en un órgano de genuina democracia, democracia para el pueblo trabajador.
La obtención de una mayoría parlamentaria estable apoyada por un movimiento de masas revolucionario del proletariado y de todo el pueblo trabajador podría crear las condiciones necesarias para asegurar cambios sociales fundamentales para la clase obrera de muchos países capitalistas y antiguas colonias.9
El XXII Congreso del PCUS fijó esta tesis en el programa del Partido:
“En las condiciones actuales, la clase obrera de algunos países capitalistas, encabezada por su destacamento de vanguardia, tiene la oportunidad de unir a la mayor parte de la nación, ganar el poder estatal sin una guerra civil y lograr la transferencia de los medios básicos de producción al pueblo sobre la base de un frente obrero y popular y otras formas posibles de acuerdo y cooperación política entre diferentes partidos y organizaciones democráticas. La clase obrera, apoyada por la mayoría del pueblo y rechazando firmemente a los elementos oportunistas incapaces de renunciar a la política de compromiso con los capitalistas y los terratenientes, puede derrotar a las fuerzas reaccionarias y anti-populares, ganar una sólida mayoría en el parlamento, transformarlo, de una herramienta que sirve a los intereses de clase de la burguesía en un instrumento que sirve al pueblo trabajador, lanzar una amplia lucha de masas fuera del parlamento, aplastar la resistencia de las fuerzas reaccionarias y ofrecer las condiciones necesarias para una revolución socialista pacífica.”10
La tesis del PCUS sobre la vía parlamentaria crea importantes ilusiones en el movimiento obrero. Muchos partidos se centran completamente en el trabajo electoral y parlamentario. Algunos partidos olvidan que la lucha por los intereses de los trabajadores y el pueblo trabajador es una tarea constante de los comunistas. Formar parte del parlamento no es el objetivo de un partido comunista, sino simplemente una herramienta.
El Partido Obrero Húngaro está profundamente convencido de que el socialismo llegará mediante una nueva revolución popular socialista. El nuevo programa del partido, adoptado en 2012, dice:
No sabemos en qué año, mes o día triunfará la nueva revolución socialista. Pero sí sabemos que triunfará. Triunfará cuando la mayoría del pueblo entienda por medio de su propia experiencia que sólo hay una vía a la felicidad, la nueva revolución popular socialista, y estén deseosos de esforzarse por ella.11
Actitud hacia la social-democracia.
El XX Congreso del PCUS declaró que, para evitar una guerra mundial, la cooperación estratégica de los partidos comunistas y social-demócratas era necesaria y posible.
“No pocas de las desgracias que afectan hoy al mundo son debidas al hecho de que, en muchos países, la clase obrera ha estado dividida durante muchos años y sus diferentes grupos no presentan un frente unido, lo que únicamente beneficia a la fuerza reaccionaria. Pero hoy, en nuestra opinión, la perspectiva del cambio de esta situación se está abriendo. La vida ha puesto en la agenda muchas cuestiones que no sólo exigen la reconciliación y la cooperación entre todos los partidos obreros, sino también la creación de posibilidades reales para la cooperación. La más importante de estas cuestiones es la de evitar una nueva guerra. Si la clase obrera aparece como una fuerza unida y organizada y actúa con firme resolución, no habrá guerra.”12
Y el informe continúa:
“Todo esto coloca una responsabilidad histórica sobre todos los dirigentes del movimiento obrero. Los intereses de la lucha por la paz hacen imperativo encontrar puntos de contacto y, sobre tal fundamento, sentar las bases para la cooperación, dejando de lado las mutuas recriminaciones. Aquí, la cooperación con los círculos del movimiento socialista cuya visión sobre las formas de transición al socialismo difieren de las nuestras también es posible y esencial. Entre ellos hay no poca gente honestamente equivocada sobre esta cuestión, pero esto no es un obstáculo para la cooperación. Hoy muchos social-demócratas defienden la lucha activa contra el peligro de la guerra y el militarismo, por la reconciliación con los países socialistas, por la unidad del movimiento obrero. Saludamos sinceramente a estos social-demócratas y estamos deseosos de hacer todo lo necesario para unir nuestros esfuerzos en la lucha por la noble causa de defender la paz y los intereses del pueblo trabajador.”13
El programa aceptado en el XXII Congreso del PCUS es aún más claro:
“Los partidos comunistas favorecen la cooperación con los partidos social-demócratas no sólo en la lucha por la paz, por mejores condiciones de vida del pueblo trabajador y por la preservación y extensión de sus derechos y libertades democráticas, sino también en la lucha por ganar el poder y construir una sociedad socialista”14
La social-democracia surgió en el siglo XIX de las masas obreras de los países capitalistas, del movimiento sindical. Ellos también soñaban con el socialismo, como los comunistas, pero a largo plazo, y en el día a día querían acabar con la injusticia del capitalismo, hacer más bonito el orden capitalista. Los marxistas revolucionarios nunca estuvieron de acuerdo con eso, ya que el capitalismo, incluso en su mejor, más democrática y más rica forma, se construye sobre la explotación de las masas trabajadoras. Los marxistas revolucionarios siempre tuvieron como objetivo la creación del socialismo.
Pero tras la II GM, la social-democracia sufrió un cambio esencial. Había mucho dinero en el rumbo de crecimiento del bienestar general europeo tras la guerra. Esto hizo posible que los partidos social-demócratas capitalistas ofrecieran más a las masas, crearan el Estado del Bienestar. A cambio, la existencia del mundo socialista, donde las masas tenían derecho al trabajo, al descanso y acceso a atención sanitaria gratuita, forzó a los partidos capitalistas a hacer lo mismo.
Tras las dificultades económicas de los años 80, tuvieron menos dinero. El mundo socialista colapsó, la fuerza coercitiva externa desapareció. Los gobiernos capitalistas abandonaron la generosa política del Estado del Bienestar y la social-democracia, a cambio, declaró el concepto de la tercera vía. Desde los años 80, el socialismo no es el objetivo, e incluso abandonaron las anteriores y tradicionales exigencias de la social-democracia y comenzaron a aplicar políticas neoliberales.
La social-democracia jugó un importante papel en socavar, en “ablandar” a los países socialistas. Bajo las consignas de la “Ostpolitik”, el “desarme” y la “cooperación europea”, tomaron parte activa en la preparación de las contrarrevoluciones de 1989-91.
En los antiguos países socialistas, aparecieron varios partidos con el nombre socialista o social-demócrata. Estos partidos son fundamentalmente diferentes de los partidos occidentales porque no tienen ningún pasado social-demócrata, ninguna base sindical, no están conectados por sus tradiciones con los trabajadores. Estos partidos, incluyendo al Partido Socialista Húngaro (MSZP), han sido activos participantes, desde el primer momento, de las contrarrevoluciones capitalistas de 1989-91, y se han convertido en pilares del sistema capitalista. Su tarea es confundir y manipular a las masas trabajadoras, estabilizar el capitalismo.
La experiencia de la revolución en 1917 y los 90 años que han pasado desde entonces muestran claramente que los objetivos de los comunistas y los social-demócratas son fundamentalmente diferentes.
La experiencia de la historia húngara prueba que los social-demócratas húngaros traicionaron los intereses de los trabajadores en 1919 y en 1989-90. Entregaron a los comunistas a la gendarmería de la época Horthy y aún hoy no se separan de los ataques legales y gubernamentales contra los comunistas.
Los 90 años desde 1917 muestran claramente que: si los comunistas, bajo las condiciones del sistema capitalista, cooperan con los social-demócratas en cuestiones estratégicas, si gobiernan juntos, entonces siempre serán los comunistas quienes renuncien y quienes paguen el más alto precio.

La vía para la construcción socialista
La dirección del PCUS tras 1956, viendo los éxitos del socialismo, llegó a una falsa y, en retrospectiva, fatal conclusión: la victoria del socialismo es definitiva e irreversible. El XXII Congreso describe la nueva estrategia del partido, la construcción de la sociedad comunista:
“El Partido Comunista de la Unión Soviética adopta su Tercer Programa – el programa de la construcción comunista”.
“La base material y técnica del comunismo se erigirá a finales de la segunda década (1971-80), garantizando una abundancia de valores materiales y culturales para toda la población, la sociedad soviética se acercará a una fase en la que podrá introducir el principio de distribución según las necesidades, y se producirá una transición gradual a una sola forma de propiedad – la propiedad pública. Así, se construirá mayormente en la URSS una sociedad comunista.”15
El programa del PCOR-PCUS declara correctamente:
“Además, el cumplimiento exitoso de muchas tareas de desarrollo socialista, incluyendo la eliminación de los antagonismos de clase, llevó a la aparición en el partido y en el pueblo de la ilusión de la coherencia de avanzar más. Esta ilusión de la posibilidad de alcanzar rápidamente, sin lucha, la fase superior del comunismo se fijó en el tercer Programa del partido, adoptado en 1961. Esto desmovilizó al partido, a la clase obrera y a las masas trabajadoras. El programa proclamó erróneamente el rechazo de la dictadura del proletariado y declaró la naturaleza pública de instituciones clasistas tales como el partido y el estado, creando así una cobertura ideológica para su metamorfosis pequeño-burguesa. El enfoque subjetivista se utilizó para explicar errores y desviaciones en la construcción del socialismo por medio del culto a la personalidad. Ni siquiera se marcaba la tarea de revivir la esencia del poder de los soviets; los trabajadores, ya fragmentados organizativamente, ahora estaban ideológicamente desarmados frente a una creciente ola de pequeño-burgueses. Este desarme del partido y de los trabajadores se basó en la proclamación oficial de la victoria “final” del socialismo en nuestro país.”16
La decisión del PCUS fue un error estratégico que afectó al resto de países socialistas. Tras el XX Congreso, subestimaron cada vez más la necesidad de la lucha de clases. Ignoraron el hecho de que los representantes de las antiguas clases dirigentes y sus descendientes todavía vivían, la aplicación de elementos de economía de mercado contribuyó al renacimiento de las fuerzas burguesas. Los partidos no estaban preparados para la lucha de clases real.
Más tarde, bajo la bandera de la perestroika de Gorbachov, de la glasnost, de la modernización, de la reconciliación con Europa, introdujeron el sistema multipartidista, permitieron e incluso facilitaron la actividad de partidos que eran contrarios al socialismo. Con la falsa consigna de la despolitización, sacaron al ejército y los órganos de seguridad nacional del control del partido y del pueblo. Los cambios en el sistema fueron preparados y llevados a cabo casi en todos los lugares por fuerzas reformistas-oportunistas. Estas fuerzas cruzaron deliberadamente la frontera, más allá de la cual ya no hablamos de reforma del socialismo, sino de la introducción del sistema capitalista.
La revolución socialista en Rusia en 1917 confirmó la corrección de la teoría marxista-leninista sobre la inevitabilidad de la revolución socialista y la transición de la humanidad del sistema económico capitalista al comunismo, cuya primera fase es el socialismo. Fue en Octubre de 1917 en Rusia cuando comenzó una gran época histórica de transición de la humanidad del capitalismo al socialismo
Hoy, como nunca antes, está claro: la gran revolución socialista de Octubre – el principal acontecimiento no sólo del siglo XX, sino de toda la historia de la humanidad, el acontecimiento que mostró el camino del desarrollo progresivo para muchas décadas posteriores. En el resultado de la gran revolución de Octubre se desvaneció el mito de la eternidad del capitalismo, el capitalismo dejó de ser un sistema mundial. Desde entonces, en el mundo existieron dos sistemas socio-económicos opuestos, la lucha entre ellos se convirtió en la principal forma de manifestación de la principal contradicción de la era moderna: la contradicción entre trabajo y capital.
El Gran Octubre también vinculó inseparablemente al socialismo húngaro con la memoria del siglo XX. Los éxitos del socialismo demostraron que los trabajadores húngaros, el pueblo trabajador, puede gestionar el poder, crear una vida mejor para millones de personas, garantizar la supervivencia y el desarrollo de la nación húngara. Los trabajadores húngaros aún pueden estar orgullosos de aquellas décadas, pueden extraer fuerza para luchar contra el sistema capitalista. Éste es el legado del Gran Octubre.
Hubo mucho bueno en el socialismo húngaro, aunque no todo fuera bueno. Pero sin duda hubo muchas más cosas que pueden considerarse éxitos. Está más allá de toda duda que, a pesar de todos sus problemas y errores, el socialismo fue mejor, más exitoso y más humano que el capitalismo actual.
El Partido Obrero Húngaro sigue los pasos del Gran Octubre. Queremos el socialismo. Hemos aprendido de la historia del socialismo. Estamos convencidos de que una nueva sociedad socialista dará más y mejor.

1. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
2. http://aszabadsag.hu/Archiv/Dokumentumok/2007_38sz.pdf
3. http://es.kke.gr/es/articles/18o-Congreso-Resolucion-sobre-el-Socialismo/
4. Informe del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética al XX Congreso del Partido. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú, 1956, p. 7
5. ibid, p. 8
6.ibid, p. 13
7.Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. International Publishers Co.,Inc., 1963. P. 62
8. ibid, p. 65
9. Informe del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética al XX Congreso. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú, 1956. P.45-46
10. Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. International Publishers Co.,Inc., 1963
11.http://2010-2015.munkaspart.hu/component/content/article/1169
12. Informe del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética al XX Congreso. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú, 1956. P.24
13. ibid
14.Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. International Publishers Co.,Inc., 1963. P. 49
15.Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. International Publishers Co.,Inc., 1963. P. 74
16.http://rkrp-rpk.ru/content/view/5/47/

Colaboradores