Editorial

  • 10/05/17 13:44

Estimado lector,
Tiene en sus manos el 7º número de la “Revista Comunista Internacional” publicada en 2017 y dedicada al 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
Las enseñanzas de la Revolución de Octubre guían la lucha de los comunistas en todo el mundo, incluso hoy día, ya que los comunistas ven en la gloria de la Revolución de Octubre la realización de la misión histórica de la clase obrera.
La Revolución de Octubre revela el papel insustituible del agente principal de dirección de la revolución socialista, el Partido Comunista, como partido de nuevo tipo, en comparación con los partidos socialdemócratas pactistas. La Revolución de Octubre, además, revela la fuerza del internacionalismo proletario.
Rendimos homenaje a los millones de muertos del movimiento comunista mundial, los revolucionarios inquebrantables de la historia heroica del proletariado, los levantamientos de las y los trabajadores, de los campesinos pobres, de las masas- los creadores de la Historia. Su ejemplo justifica la existencia humana, enseña y es un legado inestimable para los comunistas y los pueblos.
La Revolución de Octubre fue un acontecimiento de proporciones históricas, el mayor acontecimiento del siglo XX que marcó durante décadas el curso de la humanidad. El “fantasma del Comunismo”, que unas pocas décadas antes había recorrido Europa, se materializó como forma de poder. El resultado victorioso de la Revolución de Octubre significó que el camino estaba abierto para la Humanidad para pasar “del reino de la necesidad al reino de la libertad”.
“Nosotros hemos empezado la obra. Poco importa saber cuándo, en qué plazo y en qué nación culminarán los proletarios esta obra. Lo esencial es que se ha roto el hielo, se ha abierto el camino, se ha indicado la dirección”, escribió Lenin.
La Revolución de Octubre fue la chispa para el crecimiento progresivo del Movimiento Comunista Internacional. Su llama aceleró la formación de un buen número de Partidos Comunistas. Llevó a la creación de la Tercera Internacional Comunista (1919-1943), cuya necesidad surgió del hecho de que el capital es una potencia internacional y además porque la Segunda Internacional había traicionado los intereses de los trabajadores.
Desde 1917, el capitalismo internacional se vio obligado a tomar en consideración la existencia de una fuerza de contrapeso como primer factor determinante de su política.
Gracias a la Revolución Socialista de Octubre se dieron las condiciones para establecer derechos populares que no tenían precedentes, ni siquiera en los países capitalistas más desarrollados.
Las conquistas de los trabajadores y de los campesinos en el marco del poder soviético funcionaron a favor de los trabajadores en los países capitalistas también. Fueron un factor básico que obligó a los partidos burgueses gubernamentales, liberales y socialdemócratas, a hacer concesiones hacia la clase obrera.
La sacudida de la Revolución de Octubre a las bases del viejo mundo tuvo un impacto positivo inmediato en los movimientos anticolonialistas. A partir de entonces, empezó a desmoronarse este régimen inhumano.
La fuerza liberadora de la Revolución de Octubre se expresó en la cultura global, en las Letras y las Artes. Grandes artistas en todo el mundo se unieron al movimiento obrero revolucionario, se inspiraron de los mensajes de la Revolución de Octubre, y pusieron su trabajo al servicio de sus ideales, al servicio de la clase obrera internacional.
El desarrollo histórico ha refutado la afirmación de que el carácter del proyecto socialista-comunista era utópico. Ningún sistema socioeconómico se ha consolidado de una vez por todas en la historia de la Humanidad, ni siquiera el capitalismo en su lucha contra el feudalismo. Contrariamente a los representantes ideológicos y políticos de la burguesía que afirman que ha llegado el fin de la historia, el socialismo sigue siendo necesario y vigente.
La necesidad y la vigencia del socialismo surgen de las contradicciones del sistema capitalista. Derivan del hecho de que el capitalismo ha creado las condiciones materiales previas para la transición de la humanidad a un sistema socioeconómico superior, aunque se retrasa hoy por la adversa correlación de fuerzas lo que hace que la agresividad del capitalismo parezca invencible.
La necesidad de la transición al socialismo es generada por el propio capitalismo, que a pesar de que ha socializado el trabajo y la producción en una escala sin precedentes, los productos del trabajo socialmente organizado siguen siendo propiedad capitalista privada.
Esta contradicción es la matriz de todos los fenómenos de crisis de las sociedades capitalistas contemporáneas así como el faro que señala el camino de salida y la necesidad para que las relaciones de producción correspondan al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, para eliminar la propiedad privada en los medios concentrados de producción, para socializarlos, para que sean utilizados de manera planificada en la producción social por el poder socialista que expresa los intereses de los productores de la riqueza social.
El hecho de que se sentaron las bases del socialismo fue un logro histórico sin precedentes dadas las condiciones. No es casualidad que es tratado con tanta rabia por los burgueses y los oportunistas. Todavía levantan la bandera de la cruzada “antiestalinista” para desacreditar la lucha y la perspectiva comunista en su conjunto.
La actividad del Partido de los bolcheviques se basó en la visión teórica consolidada respecto la posibilidad de construir el socialismo en un país, y especialmente uno del tamaño de Rusia, contra la visión trotskista de la “revolución permanente”. Se basó en la unidad de la clase obrera y su alianza con los sectores pobres del campesinado. En ausencia de tales condiciones, el desarrollo industrial socialista y la colectivización de la producción agrícola no habrían podido llevarse a cabo.
El papel de la Unión Soviética en la Victoria Antifascista de los Pueblos durante la II Guerra Mundial fue decisivo. La URSS aplastó la máquina militar de Alemania y de sus aliados que habían invadido su territorio. Liberó numerosos países en Europa de las fuerzas de ocupación alemanas. Por esta patria socialista más de 20 millones de ciudadanos soviéticos dieron su vida y unos 10 millones sufrieron heridas o quedaron incapacitados. Las victorias del Ejército Rojo dieron un gran impulso al desarrollo de los movimientos de liberación nacional y antifascistas, en los que los partidos comunistas estaban en la primera fila.
La Unión Soviética apoyó la lucha de los pueblos en todo el mundo. Los avances sociales, políticos y culturales de los pueblos de la Unión Soviética y de los demás países socialistas demostraron la superioridad del modo de producción socialista frente al modo de producción capitalista. Adquieren mayor valor si tenemos en cuenta la desigualdad y el atraso capitalista en el momento de la revolución, en comparación con otros países capitalistas económicamente desarrollados.
La confrontación por el poder soviético, en diversos grados, de estos problemas populares demuestra que la mejora constante de la vida y el desarrollo de la personalidad de los trabajadores está en la propia naturaleza y es potencial inherente del socialismo-comunismo. Sin embargo, se puede realizar solamente mediante la política correcta por parte de los Partidos Comunistas. Las desviaciones y las violaciones de los principios, la erosión oportunista de los partidos comunistas se convierten en factores que producen el retraso, el estancamiento o incluso el retroceso contrarrevolucionario. Hoy día es importante que los partidos comunistas y obreros estudien y saquen conclusiones útiles para el futuro en cuanto a los cambios económicos implementados en la URSS sobre todo después del 20º y 22º congresos del PCUS, con la reutilización de “herramientas” del mercado en las condiciones de la economía socialista, como la ganancia y en general el fortalecimiento de las relaciones mercancía-dinero. Es preciso estudiar los cambios que tuvieron lugar en la superestructura política de la URSS, como por ejemplo la línea política respecto el “Estado de todo el pueblo”, la estrategia de la URSS en las relaciones internacionales (p.ej. la “coexistencia pacífica” y la “emulación” de los dos sistemas socio-económicos), así como la estrategia del movimiento comunista internacional (p.ej. la disolución de la III Internacional, la estrategia de las etapas hacia el socialismo). En general, se deben estudiar más en profundo las causas del derrocamiento del sistema socialista. Fue una contrarrevolución porque trajo una regresión social. El dominio absoluto del capitalismo ha traído gran sufrimiento a expensas de millones de personas, dentro y fuera de los países del socialismo que hemos conocido. Los pueblos han sido temporalmente privados de su apoyo, de su aliado sincero.
El derrocamiento contrarrevolucionario que se produjo en los años 1989 – 1991 no niega el carácter de nuestra época como la época de transición del capitalismo al socialismo, inaugurado simbólicamente por la Revolución de Octubre. Hoy día, más que nunca, se demuestra que la lucha de clases no puede ser principalmente defensiva, para salvaguardar ciertas conquistas. Es posible alcanzar resultados inmediatos y en particular a largo plazo solamente a través de la politización de la acción, con demandas que choquen con la estrategia del capital, que exijan la riqueza que se produce a favor de sus productores directos mientras se prepare el factor subjetivo para la conquista del poder. Tales luchas pueden crear una correlación de fuerzas a favor de la clase obrera y sus aliados potenciales, las capas populares.
Entre las tareas principales del frente ideológico comunista es restaurar ante los trabajadores la verdad respecto el socialismo en el siglo XX, sin idealizaciones, de manera objetiva y libre de las calumnias de la burguesía, a través de la defensa de las leyes de la revolución y del socialismo.
En base a las posiciones anteriores comunes, les presentamos una amplia serie de artículos en torno a la Revolución de Octubre y las enseñanzas que se desprenden de su curso y contribución para el movimiento comunista internacional.

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