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Trasformación política de Turquía y la Crisis Económica Global

Alper Birdal

 

¿Cuales son las ventajas y desventajas de mirar a la crisis actual del sistema capitalista de una perspectiva histórica de largo plazo?

La desventaja explícita de tal perspectiva es que, cuando se definan términos históricos largos, en otras palabras períodos diferentes  del sistema capitalista, muchas especificidades y el dinámico actual de la lucha de clase son necesariamente son descartados o reducidos a meras simplicidades. La investigación de las hegemonías del sistema capitalista establecido en escala mundial oculta las particularidades de las relaciones de países diferentes con las estructuras hegemónicas en diferentes momentos de jerarquía determinada. Mirar en “largo-plazo” lo hace inevitable…

La ventaja de tal periodización, por otra parte, es que permite uno a desarrollar un sentido de varios fenómenos dentro del contexto de las leyes de movimiento de modo de producción capitalista en nivel histórico-mundial, más que ocuparse de todos esos fenómenos uno por uno. Abstracciones teoréticas sobre las leyes de movimiento de todo sistema permite el analista a investigar la conducta de solo un país o una región sobre la base de estas construcciones teoréticas. En otras palabras, dentro de este contexto analítico, el movimiento o la conducta de un sistema entera se considera como un determinante del movimiento o de la conducta de sus partes.

Debido a su profundidad y extensión, la crisis actual trae las cuestiones sobre el movimiento del de producción capitalista como un sistema histórico-mundial a nuestra mente. Uno debe verlo como una ironía de la historia que el orden del mercado declaró su “victoria final” en la esfera ideológica inmediatamente después de la desaparición del socialismo real; sin embargo después solo dos décadas, la pregunta ahora es, “¿cómo el capitalismo procederá?”

Actualmente, el punto histórico de referencia más frecuentemente mencionado es el choque de 1929 y la Gran Depresión de los 1930s. Sabemos que esta turbulencia había llevado a una nueva guerra mundial, y solo de ahí le jerarquía imperialista podría cambiar. La referencia a 1929 tiene sentido dentro de este alcance; la jerarquía imperialista actual también puede cambiar después de un shock intenso. Los marxistas académicos por mucho tiempo han estado interesados en la cuestión, “¿cómo el mundo se parecerá después tal cambio?”

La deficiencia más grande de reconocer la crisis del sistema capitalista y el período en el cual estamos en esta manera es la indiferencia que este implica en cuanto al “factor subjetivo” en la historia, es decir, reducir los impactos de la lucha de clase en el curso de la historia a un tipo de “distribución de probabilidad”. Según tal idea, el derrumbe del sistema como un resultado de intervenciones revolucionarias es solo un aspecto, una probabilidad, dado dentro del espectro de la distribución predeterminada; por consiguiente de esta perspectiva, que anula el papel de la subjetividad, no es posible desarrollar una esquema analítica que reconoce el proceso en cuanto a oportunidades, necesidades, desventajas, tareas y responsabilidades antes del sujeto revolucionario de la historia.

Entonces, ¿cómo avanzamos?, ¿cómo construimos nuestro método analítico? Por supuesto, percibimos el mundo por la lente de marxismo-leninismo, de este modo no estamos en una posición de agotarnos con un busco interminable de metodología. Tenemos nuestra metodología de percibir cambios históricos, y como materialistas, por supuesto, no trivializaríamos el movimiento de factores objetivos, pero como estudiantes de la lógica dialéctica, enfocaríamos superficies de interacción entre factores subjetivos y objetivos, y comprenderíamos la fuerza y sentido de los vectores que surgen en este espacio.

Entonces la pregunta crucial para nosotros no es que será el futuro del capitalismo y nuestra tarea no debe ser especular sobre la forma de jerarquía imperialista en las próximas décadas. Preferimos mirar a las posibilidades de una revolución socialista que puede surgir de esta escena. La rivalidad, tensiones y luchas de poder entre las fuerzas imperialistas tienen significado solamente dentro de este contexto.

Trataré un poco más la crisis de 1929 como un punto de referencia otra vez. La pregunta fundamental no es como el imperialismo reaccionó antes la Gran Depresión y si estas reacciones se pueden repetir es esta situación actual. Sino, debemos mirar a los conflictos históricos acumulados por la Gran Depresión, y el desarrollo desigual de estos conflictos y contradicciones. ¿En cuáles territorios  y sobre cual dinámica de clase esta crisis grande del sistema capitalista creó oportunidades revolucionarias? ¿En qué nivel pudieron la clase obrera y masas trabajadores del mundo pudieron utilizar estas oportunidades?, y ¿cómo pudo reestructurar el imperialismo a si mismo después del catástrofe que creó?

Utilizar la perspectiva de largo plazo que mencioné al empezar podría ser útil en este sentido. Sin embargo, para evitar o al menos minimizar las desventajas de esta perspectiva, podemos construir nuestra perspectiva de los círculos en los cuales las contradicciones del sistema han acumulado al sistema como un todo. De este modo, podemos facilitar aunque no podamos superar, la tensión entre el análisis concreto de la situación concreta de la lucha de clase y la periodización histórica del movimiento del sistema entero.

 

La Gran Depresión como un Punto Histórico de Referencia

Uno de los descubrimientos grandes de Lenin en su análisis del imperialismo era que los territorios en los cuales las contradicciones del sistema capitalista, como une regla, son determinadas más que determinantes dentro de la estructura hegemónica dada. Sin embargo, entre otras consecuencias, los períodos de crisis expresan un aumento en el potencial de tal territorio a ser determinante, a tener un impacto en el curso de las historia.

Si enfocamos en la Gran Depresión como un momento interno de un período largo de una crisis recurrente desde 1870, pues reconocemos los impactos de un territorio, un territorio marcado por la gloriosa Revolución de Octubre, que era determinado antes pero se convirtió en un determinante. Al considerar del punto de visto de largo plazo, que extiende entre 1870 y 1929, podemos decir que el derrumbe de la lógica colonialista del imperialismo Británico se había determinado, en el análisis final, por la ruptura de Rusia del sistema imperialista. Por lo tanto, podemos conceptualizar el 1929 como un punto histórico de referencia en vista de la ruptura de Rusia y su impacto acelerador en el surgimiento de muchos territorios en el Este de una posición determinada a una determinante. Mientras la Revolución de Octubre reformó el Este radicalmente diferente cuando se compare con la que había imaginado el imperialismo, la Gran Depresión señaló el derrumbe final del imperialismo colonial británico.

Cuando los costos de mantener la lógica colonial superaron el excedente económico extraído de las colonias y semi-colonias, la hegemonía británica se desentrañó. Lo que se convirtió más esencial para el imperialismo a principios del siglo 20 era asegurar el flujo de pago de deudas al capital financiera, más que asegurar que las naciones subordinadas suministrasen materias primas y productos agrícolas a los países imperialistas. Sin embargo, este solamente aumentó el endeudamiento de los países subordinados mientras hizo el mecanismo de transfer de recursos coloniales insostenible, porque la presión que se puso sobre el campesinado pequeño y medio los llevó a bancarrota. En un libro sobre los impactos globales de la Gran Depresión, un erudito alemán enseña este desentrañamiento así:

“Una vez que el estándar de oro se abandonó por la mayoría de las naciones, adoptaron políticas de devaluación competitiva . El problema con muchos países de la periferia era que ellos ni siquiera pudieron hacerlo por ser colonias que no tenían ningún control sobre sus políticas monetarias y económicas. Los soberanos coloniales tenían sólo sus propios intereses en mente. Como el caso de India mostrará, los británicos sacaron provecho de mantener la economía de esta colonia grande desinflada y deprimida como este llevara a más flujo de ‘oro de angustia’. Desinflar economías coloniales era una tarea con la cual ningún de los poderes coloniales quería cargarse. Además, mientras anteriormente el acceso a materia prima y producir era la razón fundamental de adquirir y mantener colonias, la depresión había reducido los precios de todos productos primarios hasta tal punto que colonialismo ya no era necesario por ese propósito. Sólo las deudas nacionales de estas colonias que se acumularon en el pasado hizo necesaria guardar estos deudores bajo control. Hasta este punto la red de crédito estaba todavía en su lugar mientras había retrocedido en todos otros aspectos.”[1]

En vista de estas contradicciones intensificadas, ¿como se puede ignorar la grave influenza de la antorcha de independencia prendida por la Unión Soviética? En realidad, el surgimiento de los movimientos anti-colonialistas de liberación nacional no estaba entre los efectos, sino las causas del derrumbe del imperialismo colonial británico.

Mirando a la crisis actual bajo de la luz de esta referencia histórica, al principio podemos destacar lo siguiente: debemos admitir que la crisis del capitalismo de los finales de los 1960s y a comienzos de los 1970s se ha aproximado a un final con la crisis global actual. Por supuesto, no quiero decir que el sistema capitalista ha estado en una crisis permanente desde los finales de los 1960s hacia adelante. Las últimas cuatro décadas enseñan un período mientras lo cual el capitalismo no pudo superar los factores estructurales y sistémicos que causaron la crisis de los 1960s y a comienzos de los 1970s, pero pudo lograr aplazar la “solución” por diferentes medios. La expresión que se refiere al final de poder mantener sostenible este acto de prórroga, sucesivamente, insinúa que el capitalismo se quedó sin posibilidades de saltar sobre estas causas estructurales y sistémicas.[2] El 1929 como una referencia histórica tiene sentido en esta coyuntura.

Sin embargo, el mismo punto de referencia pierde todo sentido cuando miremos a la situación de los territorios donde las contradicciones y los conflictos del sistema se acumulan. Las mismas cuatro décadas no han marcado ninguna ruptura importante de algún país del sistema capitalista, ninguna transformación entre estos países de la posición de ser determinado a la posición de ser determinante por una revolución socialista. Además, muchos de los países ex-socialistas, que definitivamente sostendrían tal ruptura, se  convirtieron en parias del imperialismo y se arrastraron a una posición de subordinación por este. Este hecho tiene mucha importancia en evaluar la salida posible del imperialismo de este período histórico, a lo cual nos referimos como una terminación posible de una época.

Incluido bajo la presencia de una fuerza que se convirtiera a un determinante en el curso de historia por desconectarse del sistema capitalista-imperialista durante la crisis terminal de la hegemonía británica, la transformación de la jerarquía imperialista tuvo un período destructivo por casi dos décadas. Hoy, bajo condiciones en las cuales no existe ningún actor semejante, tenemos razones válidas para esperar una transformación del sistema capitalista-imperialista que lo haría todavía más inaguantable y que llevaría a consecuencias más destructivas para las masas trabajadoras de nuestro planeta.

¿Una jerarquía imperialista centrada sobre China? Antes de considerar tal posibilidad seriamente, nuestro problema debe ser centrarse en los efectos funestos de la transformación larga, dolorosa y destructiva que espera a los pueblos del mundo. He mencionado hace poco que primero debemos mirar a los lugares donde el imperialismo se acumula contradicciones por este motivo. Europa Central y del Este, y Turquía, que tiene muchos rasgos comunes con esta región especialmente en cuanto a dinámica económica pero es bastante diferente en cuanto a aspectos políticos, se pueden evaluar en este contexto.

 

La Situación Económica de Países Subordinados durante la Crisis

En la economía mundial, un panorama llamado “desequilibrios globales” por muchos economistas surgió especialmente después de la 1997-1998 Crisis Asiática. La Crisis Asiática llevó al derrumbe de muchas economías de Asia Oriental porque eran incapaces de asegurar la entrada de fondos para servir sus deudas, que sucesivamente causó serias devaluaciones de sus monedas. Por consiguiente, muchos de estos países utilizaron sus monedas depreciadas para re-cargar sus industrias de exportación, principalmente basadas sobre explotación intensiva de su barato mano de obra, por lo tanto, empezaron a acumularse excedentes de comercio externo a partir de entonces. Este también era concebido como una precaución por estos países; una lección que se enseñó tremendamente por el derrumbe de 1997-1998. De ese modo, durante la década después de la Crisis Asiática, la demanda de consumo en auge en los Estados Unidos alimentada por sobre-prestar era financiada, gradualmente en mayor amplitud, por los excedentes acumulados por los mismos países de Asia Oriental así como los países exportadores de petróleo que disfrutaban los precios de petróleo que estaban por las nubes después de la invasión de Iraq.

Tabla-I abajo traza este transfer de fondos a países imperialistas en cuanto a diferentes regiones desde el borde de la Crisis Asiática (1996) hasta el borde de la crisis actual (2006).

Tabla-I:Equilibrio actual de cuentas de la economía mundial (mil millones de dólares estadounidenses)

1996

2003

2006

Centro imperialista

36

-302

-597

EE.UU.

-118

-527

-812

Japón

66

136

170

Otros paises occidentales

88

89

45

Periferia

-85

228

684

Exportadores de petróleo

39

109

423

China

7

46

250

Otros

-131

73

11

Flujos informales

49

74

-87

Fuente: Compilado por “the Independent Social Scientists Group” de FMI, World Economic Outlook, 2007 data (Bağımsız Sosyal Bilimciler, 2008 Kavşağında Türkiye, Siyaset, İktisat ve Toplum, Yordam Kitap: Istanbul, 2008, p.28).

Como los datos presentados en Tabla-I enseñan, después la Crisis Asiática la mayor parte de déficits actuales de cuenta  de los EE.UU. se ha financiado por países subordinados, particularmente por exportadores de petróleo y China. En 1996, los excedentes de economías occidentales aparte de los EE.UU. cubrían los déficits de los EE.UU. como los déficits del resto del mundo. Sin embargo, en 2006 vemos un cambio dramático, que se marca por el hecho de que el excedente de China, exportadores de petróleo etc. alcanza a casi 83 por ciento del déficit actual de cuentas de los EE.UU.

Pero, hay otro grupo de países, que configuraron sus economías otra vez hacia exportación a mercados occidentales, mas todavía expuestos a la crisis actual con requisitos totalmente altos de prestar. Tabla-II presenta esta bifurcación en economías subordinadas.

Tabla-II: Tasa de crecimiento de PIB y balances actuales de cuenta de países escogidos antes y durante la crisis (%)

Tasa media de crecimiento

2006-2007

(A)

Tasa media de crecimiento

2008-2009

(B)

Diferencia

(B – A)

Balance actual de cuenta(*)

2006-2007

Balance actual de cuenta(*)

2008-2009

Turquía

5.8

-2.8

-8.6

-5.9

-3.8

Rumanía

7.1

-0.7

-7.8

-12.0

-9.0

Rep. Checa

6.5

-0.8

-7.3

-2.8(**)

-3.1(***)

Mexico

4.2

-3.0

-7.2

0.6

-1.3

Argentina

8.6

2.2

-6.4

2.0

2.9

Colombia

7.2

1.1

-6.1

-2.3

-2.9

Hungría

2.6

-3.1

-5.7

-7.1

-5.7

Tailandia

5.1

-0.5

-5.6

3.4

2.4

Sudáfrica

5.2

0.5

-4.7

-6.8

-6.2

Korea del Sur

5.2

0.6

-4.6

0.6

1.3

Malasia

5.0

0.5

-4.5

15.8

15.6

Chile

4.7

0.8

-3.9

4.6

0.7

Filipinas

6.2

2.4

-3.8

4.7

2.9

Polonia

6.5

3.0

-3.5

-3.7

-3.9

China

12.3

8.8

-3.5

10.3

8.9

India

9.6

6.4

-3.2

-1.0

-2.2

Brasil

4.9

2.2

-2.7

0.7

-1.5

Egipto

7.0

6.0

-1.0

1.8

-0.9

Indonesia

5.9

5.1

-0.8

2.7

0.5

(*) Balance actual de cuenta como porcentaje de PIB. 2009 datos son cálculos de la FMI.

(**) Datos de “Oficina Estadística Checa”.

(***) Datos de 2008 solo.

Fuente: Compilado de FMI, World Economic Outlook, dato de Octubre de 2009.

Tabla-II hace una lista de diecinueve países, que tienen PIB mayor que 100 mil millones de dólares norteamericanos, en cuento al descenso en sus tasas de crecimiento. Generalmente, observamos que los países que tenían un alto déficit de cuenta corriente antes de la crisis sufrieron una tasa menor de crecimiento en promedio. Los primeros nueve países en la lista un ratio de déficit de cuenta corriente al PIB de 3.6 por ciento en 2006-2007, mientras que los últimos diez países tenían un ratio de déficit de cuenta corriente al PIB de 3.5 por ciento en el mismo período. También observamos que estas economías se afectan mucho más por la crisis que las del segundo grupo como se enseña por el descenso brusco en sus tasas de crecimiento.[3]

Los países que pertenecen al grupo de déficit alto han dedicado el período de boom de crédito entre 2002 y 2007 a atraer flujos de capital a corto plazo por mantener tasas altas de interés. Cuando la expansión de crédito se fue a la bancarrota, la mayoría de estos países se quedaron con un sistema bancaria disfuncional y una estructura industrial dependiente de entradas importadas, que finalmente hicieron a estos países los más vulnerables antes de los efectos de la crisis. Estos países, la mayoría de los cuales están en Europa Central y del Este, han gastado las últimas dos décadas bajo la vigilancia del FMI y, todavía se cayeron a las manos des este mismo institución otra vez, a pesar del hecho de que los programas que esta institución imperialista les impuso habían sido específicamente en el desarrollo de las vulnerabilidades que se referimos arriba.

La concentración de países que pertenecen a esta categoría en Europa Central y del Este no es una casualidad debido a dos razones: Primero, todos los países ex-socialistas han vivido bajo de la vigilancia directa o indirecta del FMI después la transición al capitalismo. Segundo, la integración con la Unión Europea ató estos países severamente a recetas neoliberales. Aunque Turquía no ha experimentado este proceso de transición, estos dos aspectos son válidos con ella también.

Como los países de Europa Central y del Este se han convertido en el patio de la capital financiera de Europa Occidental, en el primero caso, se les han quitado los medios de soberanía económica por las políticas del FMI y la UE. Los mecanismos que salvaguardaban desarrollo independiente y industrialización, distribución igualitaria de ingreso, pleno empleo y seguridad social para todos se habían erradicados todos a favor de la integración con y subordinación a los monopolios imperialistas, que finalmente resultan en un aumento inaudito de pobreza e injusticia económica, y el derrumbe de la infraestructura industrial y agrícola en un cortísimo período de tiempo.

La pérdida de soberanía económica ha avanzado junta con volver a dibujar las fronteras políticas. Aunque en algunos casos este procedimiento se impuso y practicó “tranquilamente” (por ejemplo la desintegración de Checoslovaquia), en otros como Yugoslavia, se implementó por medio de masacres y invasiones imperialistas.

Hoy día, mientras los países imperialistas utilizan fondos públicos de tamaño masivo para pagarles a sus monopolios fianza, las recetas del FMI que se imponen a estos países preconizan austeridad fiscal, reduciendo los gastos de seguridad social aun más y para asegurar el repago de toda deuda a toda costa. En este sentido, podemos decir que la bifurcación entre las economías más débiles del sistema capitalista mundial continuará ampliar, arrastrando algunos hacia el fondo.

El reflejo primero de la hegemonía burguesa bajo condiciones tan graves es intensificar el racismo y la xenofobia. Sin embargo, junto con esta respuesta inicial, uno debe esperar la aceleración de la transformación política de esta región según las tendencias “nuevas” del imperialismo y la rivalidad creciente entre los poderes imperialistas. Nuevas divisiones y nuevos conflictos en aspectos religioso y étnico tocan la puerta otra vez. Podemos observar este estado de los asuntos más evidentemente en Turquía.

 

La Crisis y La Economía Turca: El Desastre que se acerca

La economía turca sufrió una crisis dura en 2001. Efectivamente, Turquía sufrió crisis más profundas y más frecuentes cuando las recetas neoliberales se adoptaron plenamente durante las 1990s y la sumisión económica al imperialismo de UE se había completado con el acuerdo de Unión Aduanera. La crisis de 2001 era la más catastrófica, pero la crisis actual ya lo ha superado en muchos aspectos. Tabla – III presenta algunos indicadores que señalan el daño de la crisis hasta ahora.

Tabla-III: Algunos indicadores de la influenza de la crisis sobre la economía turca

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009(*)

Tasa de crecimiento del PIB (%)

-5.7

6.2

5.3

9.4

8.4

6.9

4.7

0.9

-10.6

Tasa de desempleo (%)(**)

8.4

10.3

10.5

10.8

10.6

10.2

10.3

11.0

15.6

Tasa de desempleo entre las edades 15 y 24 (%)

16.2

19.2

20.5

20.6

19.9

19.1

20.0

20.5

26.5

Utilización de capacidad en industria manufacturera (%)

71.6

76.1

78.5

81.5

80.3

81.0

81.8

78.1

67.0

(*) Los primeros 6 meses.

(**) Tasas de desempleo para 2001-2003 se basan sobre proyecciones viejos de población, mientras las para 2004-2009 se basan sobre las nuevas proyecciones.

Fuente: Instituto Estadístico de Turquía

 

Los impactos de la crisis actual han empezado a agravar profundamente después Octubre de 2008. Después esta fecha, desempleo avanzó lentamente a un nivel históricamente alto, o sea, una tasa oficial de 16.1 por ciento en Febrero de 2009[4], y la tasa de utilización de capacidad en industria manufacturera se cayó otra vez a su nivel históricamente más bajo, o sea, a 64.7 por ciento en el mismo mes. A pesar del golpe duro que recibió la economía real, como no existían señales alarmantes de un “derrumbe financiero” como sucedió en la crisis de 2001, el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo (AKP), descaradamente, intentó subestimar los efectos de la crisis.

Aunque, diferente que 2001, no sucedió un derrumbe financiero y aunque el sector bancario ha reducido sus riesgos después la crisis anterior, el endeudamiento de las corporaciones non-financieras a los acreedores foráneos ha incrementado por saltos y aprietos durante 2002-2008, o sea, durante el mandato del AKP. Por lo tanto, los requisitos de prestar de externo de la economía turca han seguido a aumentar rápidamente en este período. Aunque el sector bancario no lleva riesgos tan graves como los de 2001, tal riesgo solamente se corrió al balance general de corporaciones privadas. Tabla-IV presenta alguna estadística sobre la posición de moneda extranjera de corporaciones non-financieras.

Tabla-IV: Activos en moneda extranjera y pasivos de corporaciones non-financieras (mil millones de dólares norteamericanos)

 

2006

2007

03.08

06.08

09.08

12.08

Cambio entre 09.08 y 12.08

Cambio entre 12.07 y 12.08

Activos

63,424

77,862

80,830

89,014

92,473

82,382

-11

6

Pasivos

100,250

139,401

155,072

167,543

172,138

161,036

-6

16

Posición neta

-36,826

-61,539

-74,242

-78,529

-79,665

-78,654

-1

28

Fuente: Banco Central de la República de Turquía, Financial Stability Report, Mayo 2009.

Otra repercusión de este tema es la importancia y intensidad crecientes de la integración entre la capital turco de monopolio con la capital imperialista financiera. Este se revela especialmente en dos aspectos: Primero, la ola más grande de privatizaciones se ha lanzado por AKP durante 2002-2008, que hizo los provechos disponible a los conglomerados creados por monopolios turcos y extranjeros (ver figura-I para el aumento de las privatizaciones después 2003). Segundo, como los monopolios en Turquía se han anexado más a los monopolios extranjeros, comenzaron a dedicarse en la red de subcontratar de corporaciones extranjeros, especialmente en las regiones bajo la ocupación estadounidense.

El aún más entrelazarse de la clase capitalista turca con la capital imperialista tiene una implicación política crucial. Cuando esta fusión devastó la infraestructura industrial y agrícola de la economía turca, los vínculos de la burguesía turca con la República de Turquía como una entidad política ha disminuido a un nivel que es probablemente el más débil en toda historia del país. Mientras la concentración de la capital en servicios y comercio avanza aún más, mientras la clase capitalista en Turquía se integra cada vez más con los monopolios extranjeros y se convierte a una parte de sus redes de subcontratar, la burguesía turca ha sido un partidario militante del plan imperialista de transición, que inmediatamente minaría la presencia del país como una unidad política.

Además, como la transitividad entre la esfera política y el dominio de la acumulación capitalista aumenta, Turquía se ha convertido en un país que se puede manipular por imperialismo mucho más fácilmente. Tabla-V presenta un ejemplo de tal manipulación y de lo que queremos decir con la “transitividad creciente” entre política y procesos de acumulación. La tabla compara el período entre Octubre de 2008 y Febrero de 2009 y el período entre Octubre de 2007y Febrero de 2008 en cuanto a flujos de capital. Debemos tener en cuenta que los impactos de la crisis mundial intensificaron especialmente después el Octubre de 2008.

Tabla-V: Flujos de capital a Turquía; Oct. 2007-Feb. 2008 v. Oct. 2008-Feb. 2009 (mil millones de dólares estadounidenses)(*)

Oct.2007-Feb.2008

Oct.2008-Feb.2009

Capital extranjera

21,168

-12,695

Capital interna

-1,531

-1,866

Capital informal

545

14,872

Reservas

-334

-5,080

Balance de cuentas corrientes

-19,841

-5,080

Flujos netos de capital

20182

311

(*)”Menos” significa desagüe de capital y déficit externo, mientras que “menos” en reservas significa “acumulación de reserva” y “plus” significa descenso en reservas.

Fuente: Compilado by Boratav, Korkut, “Ekonomik Bunalım, Finansal Kriz”, www.sol.org.tr, 26.04.2009.

Me gustaría citar el autor, quien proporciona una ilustración muy clara del mecanismo que funciona:

“La cuenta de la crisis en los primeros cinco meses como se mostró en la tabla arriba es lo siguiente: Entrada neta de capital extranjera por valor de 21.2 mil millones de dólares en el mismo período del año anterior se convirtió a desagüe neto de 12.7 mil millones de dólares. Este implica una ‘inversión’ en cuento al flujo de fondos extranjeros, que señala un shock externo duro que equivale a 5.1 por ciento del ingreso nacional de 2007.

“Sin embargo, miremos a la suma de todos movimientos de capital, incluyendo flujos extranjeros, internos y informales: en los primeros cinco meses, al 12.7 mil millones de dólares de desagüe neto debido a los extranjeros se añadió un desagüe de 1.9 mil millones de dólares de flujo de capital (informal) debido al burguesía nativa. Pero, este ‘haemorrhage’ debido a los capitalistas extranjeros y nativos se compensó más que necesario por la entrada de 14.9 mil millones de dólares de capital informal. Este misterioso ‘fondo externo’ ha registrado entradas netas cada mes, por tanto movimientos de capital después Octubre de 2008 todavía podían quedar positivos (311 mil millones de dólares). (…) La cuestión decisiva aquí es, esta entrada de capital informal de 14.9 mil millones de dólares impidió que los mercados financieros se atrapen por la crisis. (…)”[5]

El gobierno de AKP, todavía apoyado especialmente por el imperialismo estadounidense, pudo lograr obtener iniciativa antes los grandes grupos capitalistas de Turquía, probablemente hasta tal punto que no había podido alcanzar por ningún partido burguesa hasta hoy, por utilizar esta transitividad entre la esfera política y acumulación de capital. El AKP reaccionario emplea esta fuerza para su beneficio propio en dos dimensiones: primero, por movilizar las redes comunales de sectas religiosas como un fuente de “acumulación primitiva” y por supuesto por saquear fondos públicos, AKP creó y reforzó sus bases propios de capital. Segundo, por utilizar las “conexiones especiales” que tiene con el imperialismo estadounidense, AKP logró crear mercados y oportunidades nuevos para la mayor parte de los monopolios.

A medida que se desarrolla la crisis, el segundo dinámico que se refirió anteriormente, se ha secado. Sin embargo, el control sobre fondos públicos y conexiones con el gobierno también han sido más importante, lo que provee a AKP con la oportunidad de establecer coaliciones con varios monopolios. Los mismos monopolios que se parecen ser en conflicto con el gobierno un día pueden cambiar el sentido otro día porque esperan AKP a sacar más conejos del sombrero.

Pero, hay un determinante de todas estas relaciones, o sea, imperialismo. En el centro de una región, el mapa de lo cual todavía está en la fase de volverse a dibujar, que ha sido el escenario de guerras y ocupaciones, o sea, en el centro del infame Gran Oriente Medio del imperialismo estadounidense, ahí está Turquía, con todos sus complejos dinámicos socio-políticos. Para realizar su diseño que se amplia de Asia Central a los Balcanes, hasta Europa Central el imperialismo estadounidense necesita formar Turquía como una entidad completa conforme a sus esfuerzos militares y políticos. Con este fin, Turquía debe someterse más a la oscuridad de reaccionismo religioso, porque, por ejemplo, una Turquía más “islámica” que “laica” sería mucho más funcional. La transformación del estado turco según el diseño de islam moderado es un reflejo de este requisito.

Además, el procedimiento prevé la intervención de Turquía a los conflictos en la región, de los cuales ella misma es una parte, conforme a los intereses estadounidenses. Los esfuerzos para establecer una relación de patrocinio entre el estado kurdo pro-norteamericano que se establecerá en el norte de Iraq y Turquía es un ejemplo de esto. Tal relación de patrocinio empujaría los kurdos en Turquía a las rodillas de Barzani, de ahí de EE.UU. A cambio, la clase capitalista de Turquía espera sacar una parte mayor del petróleo iraquí y más trabajo de subcontratar en los negocios de construcción.

La crisis conlleva otro factor que lleva el desastre de Turquía. El país se convirtió en un territorio donde la rivalidad entre los EE.UU. y la UE intensifica. Como la tasa de participación de 43.1% en las ultimas elecciones del parlamento europeo en Junio demostró, las instituciones de la UE y la UE misma han perdido legitimidad y credibilidad sobre las masas rápidamente. Además, los imperialistas europeos también recibieron un golpe duro con la crisis. Todos estos sucesos señalan una necesidad para la UE: tiene que ser más proactivo en política internacional. Turquía, que se convirtió en un país que está en plena conformidad con la visión estadounidense sobre la región representa un problema para la UE, que busca una postura revisada en asuntos internacionales. La transformación de Turquía hacia más conformidad con las necesidades de Europa, especialmente la “Europa de Alemania y Francia” es también importante respecto a las políticas de la UE hacia el Oriente Medio, y también hacia Rusia y Caucásea. Pero el imperialismo de la UE no está tratando de ganar terreno en un espacio vacío; el espacio ya está ocupado por el EE.UU., y aún más con la administración de Obama. Por consiguiente, es inevitable que la crisis acelere el proceso, que hace Turquía el escenario del bullicio entre estos dos poderes imperialistas.

 

Oportunidades revolucionarias

La ilustración hasta ahora es deprimente, eso es seguro. Es porque la llamamos como “un desastre”. Sin embargo, sabemos que saltos revolucionarios pueden y deben llevarse a cabo bajo condiciones tan deprimentes.

Turquía es un país capitalista con una clase obrera amplia, a pesar del hecho de que la clase obrera de Turquía no sube al escenario de política hace tiempo. Pero la crisis actual puede anotar un período en el cual los reflejos de clase de las masas se reanimen. También es posible que formas nuevas de organización y lucha surgirían sobre este base.

También hay oportunidades que se pueden utilizar para golpear la legitimidad de la hegemonía burguesa. A pesar de las ganancias que el imperialismo ha logrado en los últimos pocos años en Turquía, la posibilidad de levantamiento en búsqueda de independencia y liberación todavía esta válida. Como Turquía se convierte en un escenario de la competición entre los poderes imperialistas, este procedimiento puede crear espacios que pueden servir a favor de la lucha anti-imperialista, a pesar de todos aspectos destructivos del mismo tema.

Imperialismo y el gobierno del AKP han avanzado bastante en el camino de hacer la sociedad más reaccionaria. Sin embargo, el conflicto entre reaccionismo y la postura pro-Ilustración no se ha resuelto completamente. Una sensibilidad entre amplios sectores de la sociedad sobre secularismo y republicanismo todavía están presentes. Esta esfera también puede utilizarse como una oportunidad revolucionaria por conectar masas más amplias para adoptar la idea de que la única alternativa factible es una república socialista.

Turquía está al borde de un desastre. Hasta ahora, la crisis ha intensificado y acercó este desastre aún más. Pero, también ha aumentado las oportunidades para un levantamiento revolucionario. La clase obrera de Turquía es la única fuerza que puede lograr detener este desastre; es la única fuerza capaz de romper completamente todos vínculos con el imperialismo y es la única fuerza que puede construir una república nueva, socialista en Turquía.

 


[1] Rothermund, Dietmar, The Global Impact of the Great Depression, 1929-1939, Routledge: London and New York, 1996, p.16.

[2] Giovanni Arrighi llama tal crisis como “la crisis de señal” y “la crisis terminal” de lo que el llama “ciclos sistémicos de acumulación” (Arrighi, G., The Long Twentieth Century, Money, Power and the Origins of Our Times, Verso: London, 1994). Aunque uno puede o no estar de acuerdo con la teoría de Arrighi de “ciclos sistémicos de acumulación” como dispositivo de periodizar la historia-mundial capitalista, el énfasis sobre la continuidad de crisis “de señal” o “terminal” de una dada estructura hegemónica parece apropiado.

[3] Por supuesto, hay excepciones como Polonia, que todavía no se ha sentido los efectos de la crisis.

[4] La tasa oficial de desempleo subestima considerablemente la tasa “real” de desempleo, que alcanza a 29.3 por ciento en el mismo mes según nuestros cálculos. La tasa real de desempleo se puede calcular con incluir gente que es lista para trabajar pero que no busca activamente un trabajo, el subempleo y empleado temporal en la definición de desempleo.

[5] Boratav, Korkut, “Ekonomik Bunalım, Finansal Kriz”, Portal de Noticias soL, www.sol.org.tr, 26.04.2009.